La expectación con el que el sector gasista aguardaba las propuestas de circulares de la CNMC estaba motivada por la inquietud provocada por los resultados del modelo vigente en los últimos seis años. En efecto, el segundo período regulatorio (2PR), del 2021 al 2026, ha coincidido con uno de los ciclos macroeconómicos más volátiles y complejos en décadas. El IPC acumulado desde 2021 supera el 21% y el índice de precios industrial ha crecido más de un 40%. A lo que hay que sumar un incremento del coste de la deuda corporativa de unos 300 puntos básicos.
En este difícil contexto, la retribución reconocida para las actividades reguladas —plantas de GNL, transporte y distribución de gas natural— ha experimentado una caída acumulada superior a los 2.000 millones de euros, lo que supone una merma superior al 16% con respecto al ciclo regulatorio anterior.
Este desajuste evidencia una desalineación progresiva entre costes reales y retribución reconocida que compromete la operación y la capacidad inversora de los operadores en un momento especialmente crítico desde el punto de vista energético y geopolítico.
Siendo así, el sector considera que la revisión del marco retributivo para el tercer periodo regulatorio (2027-2032) constituye una oportunidad clave para restablecer la sostenibilidad económico-financiera de las actividades reguladas.
Transporte y regasificación
En términos generales, estas medidas apuntan hacia un modelo que combina continuidad regulatoria con señales orientadas a la eficiencia y la descarbonización.
Las principales novedades de la propuesta de circular de la CNMC por la que se establece la metodología de retribución de la actividad de transporte y regasificación de gas para el siguiente periodo retributivo 2027-2032 (CIR/DE/001/25) son las siguientes:
El nuevo marco retributivo incentiva, según el criterio de la CNMC, una gestión orientada al adecuado mantenimiento de las infraestructuras necesarias para garantizar la seguridad del suministro, al tiempo que promueve la descarbonización del sector. La entidad también señala que la adaptación se enmarca en el esquema del modelo retributivo vigente y tiene en cuenta la evolución de la demanda de gas, preservando al mismo tiempo un nivel de peajes competitivo.
La CNMC subraya que la propuesta atiende las peticiones de los distintos agentes sectoriales, que han solicitado actualizar los valores unitarios, reforzar la retribución de los activos para la extensión de su vida útil, retribuir el despliegue de los gases renovables y rebajar la carga administrativa de los reportes de información.
Distribución
Por lo que respecta a la propuesta de circular de la metodología de retribución de la actividad de distribución de gas natural para el periodo retributivo 2027-2032, el Regulador destaca los siguientes aspectos:
Según ha indicado la CNMC, el nuevo marco retributivo incentiva una gestión orientada al adecuado mantenimiento de las infraestructuras necesarias para garantizar la seguridad del suministro, al tiempo que promueve la descarbonización del sector. La adaptación se enmarca en el esquema del modelo retributivo vigente y tiene en cuenta la evolución de la demanda de gas, preservando al mismo tiempo un nivel de peajes competitivo.
La CNMC señala, asimismo, que la propuesta atiende a las peticiones de los distintos agentes sectoriales, que han solicitado mantener el esquema retributivo actual y reforzar su estabilidad, reduciendo los riesgos asociados a la evolución de la demanda y contemplando adecuadamente los efectos de la inflación, la inyección de biometano, la digitalización, la ciberseguridad y el control de emisiones.
Ajustes necesarios
Sedigas valora la decisión de la CNMC de preservar la arquitectura básica del modelo vigente, por cuanto aporta estabilidad y previsibilidad regulatoria, así como la introducción de señales económicas orientadas a la digitalización y modernización del sistema.
Las propuestas del Regulador avanzan hacia un enfoque que reconoce las infraestructuras gasistas como activos estratégicos del sistema energético, esenciales para garantizar la seguridad de suministro, la competitividad de la economía y el avance ordenado hacia la descarbonización a través del fomento de la integración de gases renovables como el biometano o el hidrógeno renovable.
No obstante, el sector considera necesario introducir significativos ajustes en distintos componentes retributivos que garanticen un marco suficiente y equilibrado para el conjunto de las actividades reguladas y, al mismo tiempo, no generen impactos significativos en los peajes finales ni para los consumidores domésticos ni para el tejido productivo termo-intensivo.
La asociación considera que el nuevo marco retributivo deberá asegurar la viabilidad económico-financiera de todas actividades reguladas; atender a las particularidades de cada modelo retributivo, ofreciendo un tratamiento equilibrado y consistente, en términos de reconocimiento de costes, asignación de riesgos y configuración de incentivos; adecuar el diseño de incentivos a la inversión eficiente, y ofrecer estabilidad regulatoria para afrontar el proceso de transición energética.
Sedigas reitera su disposición a continuar el diálogo técnico con el Regulador con el objetivo de contribuir al desarrollo de un marco retributivo, que, combinando ambición transformadora con suficiencia económica, estabilidad y proporcionalidad, permita al sistema gasista español asumir su responsabilidad en la transición hacia un modelo descarbonizado y continuar garantizando la seguridad energética nacional.
El sector gasista ha realizado inversiones cercanas a los 3.500 millones de euros en sus infraestructuras en los últimos diez años. El resultado es un sistema mallado y resiliente, uno de los más eficientes y modernos de Europa, al que las perspectivas energéticas de futuro de la Comisión Europea y del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico reservan un importante papel durante las próximas décadas.
El gas natural representa más del 20 % del consumo primario de energía, mientras que la demanda nacional supera los 330 TWh anuales, alrededor de 1,3 veces la eléctrica.
El sistema gasista cuenta con una infraestructura que garantiza el suministro a cerca de 8 millones de hogares e industrias: una moderna y eficiente red de transporte (más de 13.000 km) y distribución (82.000 km); una capacidad de almacenamiento superior a los 30 TWh, y siete plantas de gas natural licuado (GNL), que no solo dotan a España de una de las mayores capacidades de regasificación de Europa (más del 25% del total de la UE), sino que también permiten a los comercializadores una elevada diversificación de fuentes de origen y, gracias a ella, una seguridad y un suministro más competitivos que el de otros países de nuestro entorno.
Además, las infraestructuras gasistas ofrecen un respaldo imprescindible al sector eléctrico a través de los ciclos combinados, con una potencia instalada de 26 GW. Su flexibilidad resulta esencial para asegurar un suministro eléctrico firme y adaptable para atender la intermitencia y variabilidad propia de la generación renovable, las puntas de demanda, o disrupciones como la sufrida por el sistema durante el apagón del 28 de abril de 2025.