Biometano en Europa: más impulso para seguir creciendo



El sector del biometano sigue desarrollándose en Europa, pero por debajo de su verdadero potencial, y su futuro depende más que nunca de un impulso político por parte de las administraciones públicas. Esta es la principal conclusión de la tercera edición del informe “Perspectivas de inversión en biometano para 2025”, hecho público a finales de junio por la Asociación Europea de Biogás (EBA). La investigación sectorial revela una capacidad instalada de 7 bcm en el conjunto de países del viejo continente, un total de 165 nuevas plantas e inversiones por valor de 28.000 millones. Muestra que España, identificada como uno de los mercados más prometedores para el biogás, continúa muy lejos del nivel de desarrollo alcanzado por países como Francia, Alemania o Italia.  

Por Juan Carlos Giménez

La capacidad europea de generación de biometano sigue creciendo, pero no lo suficientemente rápido. El informe “Perspectivas de inversión en biometano para 2025” publicado por la Asociación Europea de Biogás (EBA), que agrupa a los principales agentes europeos del sector, revela, por un lado, que la capacidad de producción instalada superó la barrera de los 7 bcm (7.000 millones de metros cúbicos) anuales a finales del primer trimestre de 2025. Lo que supone un incremento del 9% respecto al año anterior.  

Sin embargo, ese crecimiento está empezando a ralentizarse, aun cuando sigue existiendo un notable interés por parte de los promotores que se ha concretado en un volumen de inversión de 28.000 millones de euros, superior al registrado el año precedente. Esta aparente contradicción pone de relieve, según las conclusiones del informe, la urgente necesidad de una estrategia política clara en materia de biogases, dotada de objetivos vinculantes y acompañada de medidas reguladoras urgentes, que contribuyan a acelerar el sector antes de que éste pierda su impulso.

Publicada a finales de junio, la investigación promovida por la Asociación Europea de Biogás (EBA), pone de manifiesto el creciente compromiso por parte del sector: los 28.000 millones de inversión en la producción de biometano suponen un aumento de 1.000 millones respecto a la cifra identificada hace un año. Las estimaciones apuntan a que los proyectos desarrollados gracias a estas inversiones dotarán a Europa de una capacidad de 7,3 bcm/año en 2030, lo que supone un aumento de 1 bcm con respecto a las perspectivas estimada el año pasado.  

Este documento de la EBA pasa revista con periodicidad anual a las inversiones en biometano con el objetivo de pronosticar el crecimiento del sector e identificar tendencias, impulsores y deficiencias del mercado. En esta última edición, los resultados se han fundamentado en las respuestas de 28 inversores y promotores de proyectos, dos más que en la edición anterior, así como en cifras de inversión declaradas públicamente.  

Mapa europeo del biometano

EBA también acaba de publicar la última versión de un detallado mapa europeo del biometano, con la ubicación de todas y cada una de las instalaciones operativas al final del primer trimestre de este año. Son en total 1.678 plantas, cifra que una vez más muestra el espectacular crecimiento en materia de infraestructuras en los 25 países analizados, que incluyen tanto miembros de la UE como los extracomunitarios Suiza, Reino Unido, Noruega, Islandia o Ucrania.  

El Mapa Europeo del Biometano recogía 1.023 plantas de generación en su primera edición de 2021, 1.322 en la de 2022-23, y 1.548 en la de 2023-24. Al menos el 86% de estas plantas están conectadas a la red de transporte y distribución de gas (otro 7% carecen de conexión, y en el 7% restante no hay información disponible).  

En la actualidad, Francia lidera el despliegue del biometano en Europa, casi triplicando el número de plantas operativas de Alemania, su inmediato seguidor en el ranking. El país galo suma 760 instalaciones, 28 de las cuales han comenzado a operar en el último año, mientras que Alemania registra un total de 260, 17 de las cuales se inauguraron en los últimos 12 meses. El tercer país con mayor número de instalaciones es Italia, con 260, aunque solamente cuatro de ellas son de nueva planta.  

España muestra un considerable retraso respecto a estos tres socios europeos, dado que en la última edición del Mapa Europeo del Biometano aparece con apenas 15 instalaciones operativas. De esta cifra, apenas la mitad se han puesto en marcha en el último año: dos en Lleida y una en Figueras, Toledo, Orense y en la localidad soriana de Andradas. De entre los 25 países europeos analizados, Hungría, Chequia, Eslovaquia, Estonia, Letonia, Ucrania, Portugal, Irlanda, Islandia, Luxemburgo y Liechtenstein figuran por detrás de España en esta estadística de desarrollo del biometano.  

 

Inversiones

Los datos contenidos en el informe indican que entre 2023 y 2024 se invirtieron 345 millones de euros, y que la mayoría de las plantas de biometano previstas en ese lapso temporal ya están en funcionamiento, con una capacidad de producción de 834 GWh. Este impulso refleja un fuerte progreso, y el último análisis muestra que se han asignado un total de 28.400 millones de euros para futuras inversiones, de los cuales 26.000 millones se destinarán a desarrollos en Europa hasta 2030: 7.500 millones en el periodo 2025-2026 y otros 17.700 millones en el periodo 2027-2030.  

Se prevé que estas inversiones generen una capacidad añadida total de 6.700 millones de metros cúbicos de biometano al año en Europa. Y se estima que casi 900 plantas de biometano deberían entrar en funcionamiento en los próximos cinco años, lo que constituye otro indicio del potencial desarrollo del sector, que prevé un crecimiento interanual del empleo del 2% entre 2024 y 2025.  

Los principales países con inversiones previstas son España (4.800 millones de euros), Dinamarca (3.140), el Reino Unido (2.400) y Francia (1.700). A estos les siguen Italia (1.300 millones de euros), Suecia (1.100), Polonia (1.090) y Finlandia (1.020). Existen además otros 6.800 millones de euros en inversiones previstas cuyo destino está aún está por determinar.  

La mayor parte de la inversión (24.200 millones de euros) se destinará a plantas totalmente nuevas, lo que supone el 85% del total, mientras que otros 700 millones se dirigirán a plantas ya existentes. En este último capítulo se incluye la conversión de plantas de cogeneración de biogás en instalaciones de producción de biometano, lo que demuestra que sigue habiendo un amplio margen de crecimiento en este subsector. Otros 100 millones de euros irán destinados a fusiones y adquisiciones.  

El último informe de la EBA pone también en evidencia un sensible aumento interanual (+7%) en las inversiones en nuevos proyectos. A este capítulo se incorporan países como Austria y Estonia, mientras que Bélgica destaca por el fuerte impulso de las plantas de biometano que han entrado en funcionamiento.

España, identificada como uno de los mercados más prometedores de Europa, ha experimentado un impresionante aumento de la inversión, superando los 3.300 millones de euros, con más de 50 plantas en diversas fases de desarrollo en todo el país. Además, en el último año se han destinado inversiones por valor de casi 1.300 millones de euros a la mejora de las infraestructuras, como la construcción de gasoductos, el desarrollo de la producción de bio-GNL para el transporte y tecnologías innovadoras de bio-CO2.  

Tamaño medio de las plantas

Desde el punto de vista del dimensionamiento de las infraestructuras, cabe indicar que el tamaño medio de las plantas de biometano en Europa es de 483 Nm³/h, aunque es preciso señalar que existe una gran variación en todo el continente. Francia, por ejemplo, y a pesar de su liderazgo estadístico, mantiene por regla general instalaciones más pequeñas, con una media de 251 Nm³/h. Por el contrario, Italia (727 Nm³/h) y Alemania (605 Nm³/h) operan en promedio instalaciones más grandes. También Dinamarca cuenta con menos plantas, pero significativamente más grandes 1.468 Nm³/h de media).  

 Para Harmen Dekker, director general de la EBA, el ambicioso objetivo de 35 bcm de biometano para 2030 fijado hace tras años fue un impulso a la confianza del sector: “Con un potencial a largo plazo de al menos 150 bcm de biogases, 177 Mt de fertilizantes orgánicos y 120 Mt de CO2 biogénico para 2050, los biogases ofrecen una solución circular y autóctona para los objetivos energéticos y climáticos de Europa”.  

Sin embargo, en opinión de Dekker, para conseguir que aquella ambición inicial se convierta en una realidad continuando siendo necesario “un apoyo político claro, seguridad jurídica con objetivos vinculantes y un compromiso de alto nivel”. Estos son, añadió, requisitos esenciales para liberar todo el potencial del sector y garantizar que los biogases aporten más seguridad, sostenibilidad y competitividad a Europa.

La EBA está firmemente convencida del potencial del gas renovable en Europa. Fundada en 2009, esta asociación está comprometida con el despliegue de la producción y el uso sostenibles de biogás y el biometano en todo el continente. La entidad cuenta actualmente con una red que representa a más de 8.000 agentes implicados en el desarrollo del gas renovable en toda Europa, incluidas asociaciones nacionales, empresas y organizaciones de investigación que abarcan toda la cadena de valor de estos gases renovables.  

Trabas administrativas

El optimismo del informe de la EBA queda templado por las trabas con las que se topa el sector. En este sentido, la Asociación Europea del Biogás alerta sobre el hecho de que alrededor de 101 millones de euros de las inversiones previstas para el año pasado fueron canceladas, suspendidas o reducidas. Los motivos, en la mayor parte de los casos, estuvieron vinculados a retrasos en los procedimientos, cambios en el panorama político y una falta de priorización del biometano dentro de las estrategias energéticas más amplias.  

En sus conclusiones, el documento “Perspectivas de inversión en biometano para 2025” apunta que la fortaleza ganada por el sector en los últimos años marca la hora de actuar de forma coordinada y decidida: “Un apoyo político claro, la agilización de los permisos y una inversión sostenida serán fundamentales para liberar todo el potencial de este combustible renovable”.  

Carta Europea de los Biogases

A pesar de sus considerables ventajas en materia medioambiental (generación de energía renovable, obtención de fertilizantes orgánicos, sustitución de CO2 de origen fósil), el sector europeo del biogás sigue sin recibir, a juicio de la EBA, suficiente reconocimiento político. De ahí que esta asociación haya promovido recientemente el establecimiento inmediato, por parte de la Comisión Europea, de una Carta Europea del Biogás que contribuya a lograr el objetivo vinculante de 100.000 millones de metros cúbicos (100 bcm) en 2040, en consonancia con los objetivos del Plan REPowerEU.  

En opinión de la EBA, esta Carta debería definir una visión compartida y las condiciones propicias para el crecimiento de los biogases, coordinando las acciones de los Estados miembros y los esfuerzos del sector. Debería incluir siete compromisos básicos por parte de los estados:  

  1. Adquirir compromisos nacionales que ilustren planes de acción específicos para el despliegue sostenible de los biogases.
  2. Acelerar el despliegue de los biogases agilizando los procedimientos de concesión de permisos.
  3. Mejorar el diseño del mercado, los sistemas de apoyo y los incentivos para garantizar la visibilidad de las inversiones a largo plazo.
  4. Impulsar las infraestructuras y la capacidad de producción, incluyendo las conexiones a la red, la mejora de las tecnologías y las infraestructuras de almacenamiento.
  5. Promover las contribuciones de la economía circular, reconociendo y reforzando el papel de los biogases.
  6. Fortalecer la cooperación estratégica, a través del dialogo y la coordinación del sector con la Comisión Europea.
  7. Nombrar a un coordinador de biogases para supervisar el cumplimiento de los objetivos de la Carta.

La Carta Europea de los Biogases debería, a juicio de la EBA, ser redactada este mismo año, y proporcionaría “la señal política, la coordinación estratégica y las condiciones propicias necesarias para liberar todo el potencial del sector”.  

 

Los desafíos de la financiación

Uno de los principales obstáculos para el desarrollo del biometano en España radica en la ausencia de mecanismos de apoyo financiero. El “Estudio de la capacidad de producción de biometano en España”, publicado en 2023 por Sedigas, ya identificaba tres barreras económicas y fiscales principales.  

  • La ausencia de incentivos específicos de apoyo a la producción, a la inyección en red y consumo del biometano.
  • La gran cantidad de impuestos asociados a la generación de biometano (impuesto a la producción de energía o de autoconsumo, impuestos asociados en el punto de consumo...).
  • La alta dispersión de los residuos utilizados para la producción de biometano, que tiene un claro impacto en los costes logísticos y de inyección a la red gasista. Para superar estos obstáculos, el Informe de Sedigas reclamaba que “el establecimiento de mecanismos de apoyo e incentivos específicos”, porque “el biometano puede ser rentable, pero son necesarias las medidas de apoyo para dar seguridad y una señal de precio adecuada al promotor.