Mientras los líderes mundiales se encontraban reunidos en Belém en la COP30, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó su esperado World Energy Outlook 2025, que ofrece una radiografía del panorama energético global, acompañada de proyecciones sobre su posible evolución en la próxima década. El informe destaca que el gas natural mantiene un papel estratégico como garante de la estabilidad del sistema energético, especialmente en la sustitución del carbón y como respaldo a la generación renovable.
La AIE prevé un crecimiento del 20% en la demanda global de gas natural para 2035, hasta rozar 4.800 mil millones de metros cúbicos anua les. Las previsiones indican que China podría incrementar su consumo en 160 bcm, y la India prácticamente duplicaría sus necesidades hasta alcanzar los 140 bcm. Por lo que respecta a la oferta, Estados Unidos se consolida como uno de los principales exportadores mundiales al aumentar su producción en 150 bcm.
La Agencia Internacional de la Energía subraya que la expansión de la infra estructura de gas natural licuado (GNL), así como la modernización de terminales, flotas de buques y cadenas logísticas, serán cruciales para satisfacer la creciente demanda. El suministro global disponible de este recurso se incrementaría un 50%. En el escenario de políticas actuales que dibuja el informe, se estima que el comercio global de GNL alcanzará los 880 bcm en 2035 (frente a los 560 bcm de 2024) y los 1.020 bcm en 2050, impulsado por la insaciable demanda de energía de los centros de datos y la inteligencia artificial.
Estados Unidos y Catar consolidarán su liderazgo como las mayores potencias exportadoras. Los proyectos emergentes en Mozambique, Nigeria y Senegal, permitirán a África convertirse en un nuevo actor relevante en la comercialización de GNL: podría llegar a incrementar su posición exportadora hasta 75 bcm en 2035.
Abundancia de suministro
En el Escenario de Políticas Declaradas (STEPS), la AIE prevé que hasta 65 bcm de capacidad de GNL serán excedentarios en 2030, lo que evidencia una oferta más holgada que la demanda prevista. Sin embargo, la agencia advierte que la comodidad actual no debe confundirse con estabilidad estructural puesto que el mercado sigue expuesto a perturbaciones geopolíticas. Además, la demanda podría repuntar en el caso de que los gobiernos debilitasen las políticas para combatir el cambio climático.
Importaciones europeas de gas natural licuado
El informe de la AIE subraya que en la Unión Europea el gas continuará siendo esencial para la seguridad eléctrica estacional. En el Escenario de Políticas Actuales (CPS), la UE incrementa sus importaciones de GNL en 80 bcm entre los años 2024 y 2035, mientras que en el STEPS lo hará en 35 bcm.
La disminución de importaciones desde Rusia es irreversible, incluso, según apunta la Agencia Internacional de la Energía, en el escenario que quedaría definido por el fin de la guerra con Ucrania. Gran parte del gas ruso que se suministraba a Europa ahora es redirigido a China y Asia Central, si bien a niveles muy inferiores a los previos a 2022.
Una geografía de la demanda dominada por Asia emergente
El informe del organismo intergubernamental proyecta un enorme desplazamiento del centro de gravedad energético mundial hacia Asia, área que emerge como uno de los grandes demandantes globales de energía. En ese sentido, India, el Sudeste Asiático, Oriente Medio, África y Latinoamérica recogen el testigo de China, cuya demanda ya no crecerá al ritmo que lo hizo durante la última década.
En efecto, China, que llegó a absorber el 50% del crecimiento mundial de demanda de petróleo y gas desde 2010 y el 60% del aumento de la demanda eléctrica, contempla cómo su ritmo de crecimiento se estabiliza. Aun así, el gigante asiático continúa siendo el mayor importador mundial de GNL (más de 100 bcm en 2024). En el CPS, aumentaría sus importaciones de GNL en 75 bcm antes del año 2035.
La incertidumbre, sin embargo, está muy presente. La consolidación de las relaciones comerciales entre China y Rusia —incluida la posible construcción del gasoducto Power of Siberia 2— condicionará el futuro del GNL global. Mayor dinamismo ofrecerá el crecimiento en el Sudeste Asiático. La región duplica su demanda de GNL entre 2024 y 2035 en el CPS, impulsada por el declive de la producción doméstica y la robusta expansión de su consumo energético.
Los nuevos riesgos: minerales críticos y vulnerabilidad de las infraestructuras
Uno de los cambios más significativos señalados por la Agencia Internacional de la Energía es la ampliación del concepto de seguridad energética. Ya no se limita al petróleo o al gas, sino que afecta a sectores tan diversos como los minerales estratégicos, las redes eléctricas, la fabricación de chips o los sistemas de defensa.
La Agencia identifica un riesgo especialmente grave: un solo país, China, concentra alrededor del 70% del refinado de 19 de los 20 minerales estratégicos relacionados con la energía. Estos materiales son esenciales para redes eléctricas, baterías, coches eléctricos, aerogeneradores, paneles solares, chips de inteligencia artificial y otros sectores estratégicos.
El informe advierte que revertir esta concentración será un proceso lento y que los proyectos anunciados actualmente no cambiarán esta realidad sin acción gubernamental decidida.
La meta de París se aleja
En todas las hipótesis y escenarios definidos por la Agencia Internacional de la Energía, se advierte de que el mundo rebasará los 1,5 °C de calentamiento global. Incluso con reducciones aceleradas de emisiones, esa barrera se sobrepasa antes del año 2040.
La AIE destaca que el nivel de calentamiento a largo plazo ya ronda los 1,4 °C y que los efectos del retraso acumulado en las reducciones de emisiones dificultan cada año más cumplir la meta del Acuerdo de París.
Cooperación y diversificación
El mensaje político del World Energy Outlook 2025 es claro: el mundo entra en una etapa de riesgos superpuestos —tecnológicos, climáticos, geopolíticos, digitales— que exige más cooperación internacional y una mayor diversificación de suministros. El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, compara la situación actual con la crisis del petróleo de 1973 y reclama una acción coordinada similar a la que dio origen a la propia Agencia: «Nunca antes las tensiones de seguridad energética habían afectado a tantos combustibles y tecnologías a la vez».
El informe describe un panorama energético que combina certezas —más electrificación, más renovables, más GNL— con crecientes inquietudes. El suministro energético presentará desequilibrios regionales y estará condicionado por decisiones políticas tomadas en un contexto internacional volátil. En sus conclusiones, la Agencia Internacional de la Energía alerta sobre la vulnerabilidad creciente de las redes ante episodios climáticos extremos y ciberataques. A modo de ejemplo: solo en 2023 más de 200 millones de hogares vieron comprometido su suministro, lo que convierte en perentoria la necesidad de fortalecer la resiliencia de las infraestructuras.
Finalmente, el organismo enfatiza la necesidad de diversificar las fuentes de suministro energético y fortalecer los lazos de cooperación internacionales para enfrentar las incertidumbres que ofrece el actual contexto geopolítico. Su mensaje final es inequívoco: la seguridad energética ya no es un problema sectorial, sino un desafío sistémico que exige cooperación global, inversión sostenida y nuevas formas de pensar la infraestructura crítica.
El World Energy Outlook 2025 dedica una atención destacada a losgases renovables y confirma su impulso creciente dentro del escenario de políticas declaradas (STEPS). Por primera vez, la Agencia Internacional de la Energía ofrece una amplia visión cuantitativa sobre el futuro del biogás y el biometano, dos vectores que emergen como pilares en la transición hacia sistemas energéticos más seguros y diversificados.
El biogás, la bioenergía que más crece
Según el informe, el biogás es la forma de bioenergía de mayor expansión prevista a nivel global. En el escenario STEPS, su producción alcanzará el equivalente a 95 bcm de gas natural en 2035, un salto significativo que responde tanto a políticas de apoyo como a su creciente peso en los mercados energéticos.
El biometano triplica su producción en 2035
Una parte cada vez mayor del biogás producido se transforma en biometano. La AIE proyecta que su producción se triplicará de aquí a 2035, hasta los 45 bcm y se multiplicará por doce en 2050, alcanzando los 160 bcm. El documento atribuye esta expansión a un marco político más favorable y al atractivo intrínseco del biometano: es un sustituto directo del gas natural que aporta beneficios claros de seguridad energética.
Un potencial inmenso
El informe también cuantifica el tamaño real del recurso. El potencial sostenible global de biogás se acerca al billón de metros cúbicos, pero solo se aprovecha alrededor del 5%. Esto deja entrever un margen de crecimiento enorme en los próximos años, especialmente en aquellas regiones con infraestructuras y marcos regulatorios maduros.
La Unión Europea, a la cabeza
Dentro de este panorama, la Unión Europea aparece como líder mundial: aprovecha alrededor del 40% de su potencial de biogás, el porcentaje más alto entre todas las regiones analizadas. La AIE señala además que el aumento de la producción de biometano en la UE podría traducirse en una menor dependencia de fuentes de energía importadas, reducción de emisiones y más empleo.
Hidrógeno: mucho camino por delante
El hidrógeno aparece en el documento como otra de las tecnologías llamadas a desempeñar un papel relevante en la descarbonización, aunque su desarrollo es insuficiente para cumplir los objetivos climáticos. La AIE añade un elemento crucial: la inversión en tecnologías limpias –incluido el hidrógeno– permanece muy concentrada geográficamente. Las economías avanzadas y China absorbieron el 80% de toda la inversión mundial en energías limpias entre 2021 y 2024, limitando el ritmo de despliegue en las economías emergentes y en desarrollo.
Aunque el informe no ofrece detalles sectoriales sobre la sustitución del gas por hidrógeno, en cambio sí subraya su importancia dentro del conjunto de tecnologías clave para avanzar hacia escenarios de descarbonización profunda.