Refrigeración sostenible a partir de GNL



Enagás, operador energético internacional, Gestor Técnico del Sistema Gasista y Gestor Provisional de la Red de Transporte de Hidrógeno (HTNO) en España, ha constituido una alianza con la firma multinacional Veolia y el Ayuntamiento de Barcelona para poner en marcha un proyecto pionero a escala internacional, en línea con los principios de la sostenibilidad y de la Economía Circular. Se trata de la recuperación del frío residual inherente al proceso de transformación del GNL que llega en los buques metaneros en el gas natural listo para su distribución y consumo por los clientes finales.

Juan Carlos Giménez

Esta solución innovadora se puso en marcha el pasado 25 de noviembre en la terminal de Gas Natural Licuado de Enagás del Puerto de Barcelona, fruto de la estrecha colaboración iniciada en 2009 entre Veolia, Enagás, el Ayuntamiento de Barcelona, junto con varios actores locales de Barcelona y L'Hospitalet de Llobregat.

Gracias a las sinergias establecidas entre todos ellos, la energía local producida a partir del frío residual del proceso de conversión del GNL en gas natural impulsará la competitividad de las infraestructuras locales. Esto, a su vez, propiciará la transformación urbana y sostenible de la zona portuaria de Barcelona y de sus alrededores.

En el proceso tradicional de regasificación, el hidrocarburo llega por barco a las terminales portuarias en estado líquido, a una temperatura de 160 grados bajo cero y el agua de mar se utiliza para transformar ese GNL en gas natural a temperatura ambiente. Gracias a esta nueva solución de regasificación y transporte, basada en la innovación puesta en marcha por Enagás y Veolia, ese frío residual se recupera y se aprovecha a una temperatura de -20ºC, de manera que sea viable abastecer de energía para una refrigeración baja en carbono a la zona sur de Barcelona y parte de L'Hospitalet de Llobregat.

La tecnología, instalada por Sorigué, se basa en el transporte de frío mediante un fluido caloportador, aprovechando el potencial de -160º del GNL original para llevar frío a clientes que lo requieran en un radio máximo de cinco kilómetros.

De esta forma, se transforma el método tradicional de vaporización del gas natural (descarga desde un barco metanero a un tanque de almacenamiento de GNL, proceso de vaporización mediante intercambiadores de calor de agua de mar y posterior inyección de éste a la red de gas) en un sistema de economía circular.

El considerable potencial energético -en forma de baja temperatura del GNL llegado a puerto- se utiliza para enfriar un fluido refrigerante en la denominada “Caja de frío”, que es el que se envía a los clientes finales para utilizarlo en el enfriamiento de sus procesos, en un procedimiento ecológico y sostenible.

Principales ventajas

Las principales ventajas de esta solución pionera son cinco:

  • En primer lugar, la rentabilidad, dado que el cliente final consigue un importante ahorro en energía eléctrica, mantenimientos de equipos complejos, tratamientos de aguas, etc.
  • En segundo lugar, la eficiencia, ya que la disponibilidad de frío no asociado a los precios horarios de la electricidad permite una mejor reorganización de los procesos productivos de los clientes.
  • En tercer lugar, un alineamiento con los principios de la Economía Circular, puesto que el frío reutilizado aprovecha una energía que anteriormente se desperdiciaba.
  • Se trata también de una solución sostenible, teniendo en cuenta que permite una reducción en el registro de emisiones de CO2 de los clientes.
  • Adicionalmente, se trata de un procedimiento que permite reducir el consumo de agua.

La innovación tecnológica promovida por Enagás, Veolia y el Ayuntamiento de Barcelona (a través de la empresa Barcelona de Serveis Municipals-BSM y Tersa, compañía pública de gestión de servicios ambientales y de la economía circular) está ya funcionando con plena operatividad. Se estima que está en condiciones de generar 131 GWh al año, lo que equivale al consumo anual de una ciudad de tamaño medio como Reus, que supera la cifra de 100.000 habitantes, partiendo de energía generada en el ámbito local, recuperada, sostenible y competitiva.

Al mismo tiempo, y en línea con las políticas bajas en carbono más avanzadas, la puesta en marcha de esta novedosa iniciativa evitará la emisión a la atmósfera de más de 32.000 toneladas de CO2 al año. Esta cantidad es el equivalente al gas de efecto invernadero generado por 110 vuelos de ida y vuelta entre Barcelona y Nueva York.

Todo ello, alineado con un objetivo compartido por los tres socios del proyecto, Enagás, Veolia y Ayuntamiento de la ciudad condal: reducir emisiones y transformar Barcelona en un espacio respetuoso con el medio ambiente.

Infraestructuras beneficiadas

La instalación se ubica en el Puerto de Barcelona, el décimo más grande de Europa por tráfico de mercancías y por tanto un centro logístico de primera magnitud. La energía recuperada en forma de frío residual se inyecta a -20ºC en la mayor red de refrigeración urbana del sur de Europa, lo que beneficia directamente a varias infraestructuras importantes situadas en la zona. Entre ellas se cuentan la Fira de Barcelona, varias oficinas de la Generalitat de Catalunya, centros industriales y otros edificios de uso terciario (oficinas, hoteles, centros comerciales…) y equipamientos públicos. Sin olvidar tampoco a un colectivo de clientes residenciales.

El sector alimentario se encuentra, en cualquier caso, entre los principales beneficiarios potenciales de la nueva red de frío sostenible. Y es que, en el marco de esta iniciativa, Veolia ha firmado un acuerdo de intenciones con Mercabarna, el mercado mayorista de alimentación de Barcelona y uno de los principales de Europa, que cuenta con más de 600 empresas especializadas en la distribución, preparación, importación y exportación de productos frescos y congelados.

Mercabarna es un actor clave, dado que abastece no solo a Cataluña, sino también otras zonas de España y de Europa. En virtud de este acuerdo, podría beneficiarse del frío residual recuperado de la terminal de GNL de Enagás en sus siete pabellones del mercado de frutas y hortalizas, la nave del mercado de pescado y varias empresas de actividades complementarias del sector alimentario. Se trataría sobre todo de cámaras frigoríficas de conservación de alimentos frescos y congelados, así como de la climatización de zonas comunes.

Por otro lado, y en el marco de esta iniciativa puesta en marcha en Barcelona, Veolia y Enagás han firmado un acuerdo para desarrollar oportunidades de negocio conjuntamente. Se trataría de replicar la solución de recuperación, distribución y comercialización de frío sostenible en otras terminales de GNL, tanto en España como a escala internacional.

150 terminales en el mundo

Teniendo en cuenta que existen más de 150 terminales de regasificación en todo el mundo, esta original solución abre perspectivas muy interesantes para la recuperación de energía local baja en carbono, a partir de un recurso hasta ahora inexplorado. Combinando experiencia técnica y compromiso medioambiental, este proyecto de recuperación del frío residual presente en el gas licuado demuestra la viabilidad y relevancia de las soluciones de suministro local para responder a los retos globales de soberanía energética y descarbonización.

En esta línea se expresó Estelle Brachlianoff, consejera delegada de Veolia, en la inauguración oficial de la instalación barcelonesa: “En la lucha contra el calentamiento global y la búsqueda de la soberanía energética, debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para evitar las pérdidas de energía. Como parte de nuestro programa estratégico GreenUp, la recuperación de calor y frío residual es un componente importante de la estrategia de Veolia para la transformación ecológica de su mix energético”, explicó.

“La replicabilidad de esta solución es una primicia mundial que abre un enorme potencial en Europa y a escala internacional. Demuestra el impacto positivo de las soluciones energéticas territoriales en la descarbonización y la competitividad de los territorios”, expresó.

Arturo Gonzalo, consejero delegado de Enagás, manifestó igualmente su satisfacción con esta iniciativa pionera: “Hoy hemos dado un paso muy relevante en el compromiso con la innovación y sostenibilidad en nuestros procesos industriales. Estamos ante un proyecto de energía sostenible emblemático para la ciudad de Barcelona, con tecnología de generación desarrollada por Enagás, que permitirá un acceso a un frío sostenible y competitivo para las industrias y los consumidores del área de influencia de nuestra planta de regasificación y del Port de Barcelona. También hoy hemos sellado con Veolia un acuerdo de colaboración muy relevante para impulsar el compromiso conjunto para desarrollar cadenas de creación de valor sostenibles que avancen hacia una economía neutra en carbono en España y en Europa”.

Por su parte, Laia Bonet, primera teniente de alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona, se expresó en términos similares, señalando: "Estamos poniendo la innovación al servicio de unas ciudades más sostenibles y resilientes. Este proyecto es pionero, sitúa en el centro la innovación, la eficiencia energética, la descarbonización y la colaboración público-privada, y esto nos permite a las ciudades afrontar los retos del cambio climático, unos retos que debemos transformar en generación de nuevas oportunidades".

Sobre Enagás y Veolia

Enagás es un referente internacional en el desarrollo, operación y mantenimiento de infraestructuras energéticas, con actividad en siete países y que gestiona más de 12.000 kilómetros de gasoductos, ocho terminales de GNL, tres almacenamientos subterráneos de gas.

Por su parte, Veolia es una compañía multinacional francesa con actividad en tres áreas principales: gestión del agua, gestión de residuos y servicios energéticos. Cuenta con más de 300.000 empleados en 48 países. Está presente en España desde hace más de 50 años, gestiona anualmente 1.100 hectómetros cúbicos de agua, casi 800.000 toneladas de residuos y produce más de dos millones de MWh.

Cifras clave

Inicio del proyecto: 25 de noviembre de 2023
Temperatura del GNL en estado líquido: -160°C
Temperatura del frío recuperado para refrigeración: -20°C
Radio de alcance del frío transportado: 5 km
Energía generada anualmente: 131 GWh (equivalente al consumo de una ciudad de 100.000 habitantes como Reus)
Emisiones evitadas: Más de 32.000 toneladas de CO₂ al año (equivalente a 110 vuelos de ida y vuelta entre Barcelona y Nueva York)
Reducción del consumo de agua y electricidad para los clientes finales
Infraestructuras beneficiadas:

  • Fira de Barcelona
  • Oficinas de la Generalitat de Catalunya
  • Mercabarna (600 empresas de distribución de productos frescos y congelados)
  • Centros industriales, hoteles, oficinas y equipamientos públicos