Juan Carlos Giménez
Con ocasión de la presentación de su informe anual “Perspectivas de la industria de cruceros 2024”, la presidenta de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA por sus siglas en inglés), Kelly Craighead, señaló que el sector “sigue siendo uno de los segmentos con mayor crecimiento y resiliencia dentro del turismo y un gran contribuidor al desarrollo de las economías locales y nacionales”. A esto añadió que “existe espacio para continuar creciendo de forma responsable”, y que la industria crucerista “también continúa abriendo el camino en materia de sostenibilidad medioambiental”.
Ocurre que la creciente popularización del turismo por mar ha dado como resultado una gigantesca flota de naves con una capacidad para acoger pasajeros que resultaba inimaginable hace algunos años. En noviembre de 2022 se estimaba en 302 el número de cruceros operativos, con una capacidad combinada de casi 665.000 viajeros. Se trata de auténticas ciudades flotantes, capaces de embarcar en algunos casos más de 6.000 personas en cada travesía.
Estos buques gigantescos, que pueden llegar a desplazar centenares de miles de toneladas, tienen unas necesidades de abastecimiento energético acordes a ese volumen. Y, en un sector que no es posible electrificar, han venido alimentando sus motores hasta la fecha con derivados del petróleo, como el fueloil pesado o el diésel marino. Esto ha contribuido a la mala reputación del sector desde el punto de vista medioambiental.
En este estado de cosas, el gas natural licuado (GNL) es hoy en día una alternativa real, sostenible y eficiente para propulsar embarcaciones de estas dimensiones.
AIDAnova, el primero
De esta forma, en los últimos años se han puesto en servicio nuevos y flamantes cruceros que han apostado por el GNL. El primero de todos ellos fue el AIDAnova, pionero en utilizar este gas como único combustible, y uno de los barcos de su clase más grandes del mundo. Construido en Alemania y puesto en servicio en 2018 por la compañía AIDA Cruises, tiene unas dimensiones de 337 metros de eslora por 42 de manga y una capacidad para 5.200 pasajeros.
La utilización exclusiva de GNL por parte del AIDAnova mejora su huella de carbono, reduciendo de forma sustancial la emisión de óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, partículas de hollín y CO2 del fueloil o el diésel. En particular, se eliminan completamente las partículas y el óxido de azufre, mientras que las emisiones de óxidos de nitrógeno se reducen hasta en un 80%, y las de CO2 en un 20%.
Un desafío técnico particular de la nueva propulsión de GNL es el aislamiento térmico de los tres depósitos de combustible en los que se almacena. El gas natural se licúa mediante enfriamiento a -162°C, lo que significa que el astillero tiene que aislar los depósitos de la estructura del barco de forma permanente: cualquier calentamiento del depósito aumentaría la energía requerida para enfriar el gas licuado, mientras que la liberación del frío congelaría la estructura de la nave. Es preciso, por tanto, garantizar un aislamiento fiable del depósito de combustible respecto a la estructura de la nave, para respaldar la fiabilidad y la longevidad del nuevo sistema de propulsión.
MSC World Europa
Con posterioridad al AIDAnova, la misma compañía naviera incorporado a su flota un crucero híbrido, que combina la utilización de GNL con el fueloil tradicional. Se trata del AIDAcosma, otro mega-buque capaz de transportar cerca de 7.000 pasajeros, y que está operativo desde el año 2022.
Otras compañías navieras especializadas en cruceros se han sumado posteriormente a esta apuesta por el GNL como combustible para sus embarcaciones de pasajeros. MSC Cruises, cuarta operadora mundial en este sector y segunda en Europa, incorporó a su flota también en 2022 el MSC World Europa, otro gigante del transporte de viajeros que, con 333 metros de eslora, desplaza 215.000 toneladas y puede acoger a 6.850 pasajeros. Sus motores propulsados por gas natural licuado garantizan una reducción del 99% de las emisiones de óxidos de azufre, del 85% de las emisiones de óxidos de nitrógeno, y del 25% de CO2, el principal componente de los gases de efecto invernadero. Además, propician una notable eliminación de partículas en los gases de escape.
Su diseño de vanguardia en materia medioambiental también incluye la última tecnología de nueva generación para el tratamiento y depuración de aguas residuales, sistemas avanzados para reducir, reutilizar y reciclar los residuos generados a bordo, así como hélices diseñadas para reducir el ruido submarino para minimizar cualquier tipo de impacto sonoro sobre la fauna marina.
MSC Euribia
La misma naviera MSC Cruises reforzó su apuesta por el GNL al año siguiente, con la puesta en servicio en junio de 2023 del MSC Euribia, su nuevo buque insignia. Este buque se convirtió en el primer crucero del mundo con cero emisiones netas, al completar un viaje entre St. Nazaire, en la costa atlántica francesa, y la capital danesa Copenhague utilizando bio-GNL.
MSC Cruceros también se convirtió en el primer operador de cruceros oceánicos de alta mar en utilizar bio-GNL tras comprar más de 400 toneladas de este combustible - que ha demostrado permitir una reducción significativa de las emisiones durante su ciclo de vida- a la gasista finesa Gasum.
El MSC Euribia, con 331 metros de eslora por 43 de manga y un tonelaje bruto de 184.000 toneladas, puede transportar 6.334 viajeros, y está dotado con cuatro motores capaces de funcionar con GNL y con gasóleo marino de bajo contenido en azufre (MGO).
Con ocasión de la puesta en servicio de este crucero, MSC cerró un acuerdo a largo plazo con Gasum para el suministro de GNL a su nuevo buque insignia, que incluye un acuerdo de intenciones para cooperar en el suministro de gas sintético licuado (eGNL) producido con energía renovable. Todo ello en el marco de la estrategia de la compañía naviera para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en sus operaciones marítimas en el año 2050.
El e-GNL se produce utilizando hidrógeno verde, y el acuerdo entre MSC y Gasum prevé su suministro a cruceros a partir de 2026. La tecnología a bordo del MSC Euribia permitirá cambiar en cualquier momento a biometano licuado totalmente renovable (bio-GNL) o gas sintético (e-GNL) para alcanzar reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero de hasta el 100%.
En este sentido, el GNL es para MSC Cruises un combustible de transición: la tecnología de los motores a bordo de sus cruceros de última generación ya permite utilizar GNL biológico y sintético. En el futuro, el diseño de los barcos puede adaptarse para permitir que funcionen incluso con metanol ecológico.
Icon of the Seas, el mayor del mundo
El siguiente hito en la utilización de gas natural licuado en el sector del turismo marítimo ha tenido lugar este mismo año, con la entrada en servicio del crucero más grande del mundo, el Icon of the Seas, de la compañía Royal Caribbean.
El apelativo de “ciudad flotante” no es ciertamente exagerado para un buque de 250.000 toneladas de registro bruto, 364 metros de eslora por 48 de manga, 20 cubiertas, 7.600 personas de pasaje y 2.300 tripulantes.
Desde el punto de vista energético, el Icon será la primera embarcación de la línea propulsada por gas natural licuado y tecnología de pilas de combustible, lo que reducirá las emisiones de carbono y, sobre todo, las de azufre. Para Royal Caribbean, este buque establece un nuevo estándar de sostenibilidad, con el uso de tecnología de eficiencia energética diseñada para minimizar su huella de carbono y acercarse al objetivo de la compañía de introducir un crucero con cero emisiones netas para el año 2035, utilizando principios de sostenibilidad en cuanto a eficiencia energética y una gestión avanzada de residuos y agua.
Celebrity Xcel
Dando un nuevo paso en la búsqueda de combustibles alternativos para sus embarcaciones, la compañía se prepara para presentar en 2025 el Celebrity Xcel, un crucero de 327 metros de eslora y 141.000 toneladas, con 15 cubiertas y capaz para alojar a 3.248 pasajeros. Estará equipado con un motor diseñado para utilizar tres tipos distintos de combustibles. Incluido el metanol, que muchos expertos consideran como uno de los combustibles más prometedores y de futuro para una navegación marítima neutra en carbono.
Para la CLIA, en la actualidad, el GNL es el combustible fósil disponible a gran escala que tiene “el mejor desempeño en la reducción de emisiones”, citando un análisis de Sea-LNG, una coalición de la industria que promueve los beneficios del GNL como combustible marino sostenible.
Según un estudio de la Organización Marítima Internacional, el organismo de Naciones Unidas que regula el transporte marítimo mundial, sobre gases de efecto invernadero de 2020, el uso de GNL como combustible marino creció un 30% entre 2012 y 2018. Y, en la actualidad, se estima que en torno al 12% de las nuevas embarcaciones ya utiliza este combustible. La OMI considera el GNL como una solución viable que contribuye a la reducción de las emisiones en el transporte marítimo, facilitando así la transición hacia un sector más sostenible y eficiente.
Cruceros a GNL en el mundo
La publicación especializada cruisemummy.co.uk cifraba en septiembre de 2023 en 21 el número de cruceros operativos o en construcción susceptibles de utilizar GNL. Junto a los ya citados en este mismo artículo, la lista incluye los siguientes: