El empleo del futuro es verde: por la descarbonización y la sostenibilidad



La sostenibilidad es generalmente percibida como un elemento reactivo, una herramienta para conjurar las amenazas del cambio climático. Sin embargo, la adopción de los principios de la economía circular y de un nuevo modelo descarbonizado le confiere también el potencial de convertirse en una gran oportunidad para el mercado laboral a escala global. Y de hecho puede suponer un impulso sin precedentes para la creación de millones de empleos verdes en múltiples sectores de actividad. Trabajos en los que el interés económico particular se combina con el provecho colectivo para todo el planeta.

Por Juan Carlos Giménez

El término green job o empleo verde se ha abierto paso en el argot laboral, y comienza a perfilarse como un criterio de selección, tanto para reclutadores como para personas a la búsqueda de nuevas oportunidades profesionales. Ahora bien, ¿de qué estamos hablando exactamente cuando adjudicamos la etiqueta “verde” a un trabajo?

En términos generales, podríamos incluir a todas aquellas profesiones que tengan como objetivo salvaguardar el planeta y su bienestar, protegiendo el desarrollo humano, pero sin afectar negativamente al medio ambiente. Pero la definición va mucho más allá.

No es sencillo definir el contorno de los nuevos empleos verdes, ya que la totalidad de los sectores económicos tiene una relación más o menos directa con el medio ambiente y la sostenibilidad. Y la transición energética involucra a todos los sectores, desde la agricultura al turismo, pasando por la I+D o las administraciones públicas. Sin olvidar a las ciencias sociales que, combinadas con la meteorología y la climatología, tienen la tarea de mejorar la concienciación pública medioambiental.

Naciones Unidas, a través de su Programa para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés) define este tipo de empleos como "los trabajos en agricultura, actividades de fabricación, investigación y desarrollo, administración y servicio que contribuyen sustancialmente a preservar o restaurar la calidad medioambiental". Es decir, aquellos destinados a proteger y promocionar el medio ambiente, o que consideran su impacto sobre la salud del planeta y tratan de minimizarlo.

Tareas fundamentales

Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) caracteriza los green jobs como aquellos que contribuyen a desarrollar alguna de estas cinco tareas fundamentales: aumentar la eficiencia en el consumo de energía y de materias primas; limitar las emisiones de gases de efecto invernadero; minimizar la contaminación y los residuos; proteger y restaurar ecosistemas; o contribuir a la adaptación al cambio climático.

En términos generales, podemos distinguir dos grandes tipologías en este ámbito: por un lado, los trabajos generados en aquellos sectores económicos “ecológicos” desde el punto de vista del producto final; y por otro las tareas en cualquier otro sector de actividad que implementen en sus procesos productivos medidas respetuosas con el medio ambiente.

De hecho, los beneficios de estos empleos van mucho más allá de la protección y preservación del medio, puesto que también contribuyen a un desarrollo económico sostenible, y crean nuevas oportunidades laborales tanto en los sectores tradicionales como en los emergentes. Tal como señalan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas, la creación de empleos verdes constituye una de las herramientas fundamentales para la construcción de un modelo económico y social sostenible a largo plazo. Se trata de puestos de trabajo que deben ofrecer un salario y unas condiciones laborales dignas, permitiendo a millones de personas salir de la pobreza.

Numerosas ventajas

Existe, en definitiva, una extensa gama de actividades laborales que pueden adjudicarse la etiqueta verde. Y que, en consecuencia, pueden reportar también una amplia variedad de ventajas para toda la sociedad, entre las que podríamos destacar:

  • El incremento de la eficiencia energética del modelo productivo, impulsando la economía circular y sostenible, reduciendo el uso de energía y materias primas.
  • La reducción de la huella ecológica derivada de las actividades humanas.
  • La contribución a la descarbonización de la economía, a través del aprovechamiento de fuentes de energía renovables y ecológicas.
  • La optimización de la gestión de residuos para disminuir la generación de basura y reducir la contaminación.
  • La preservación del entorno natural en el que se desarrollan, protegiendo los ecosistemas naturales y la biodiversidad.
  • Una nueva oportunidad de crecimiento económico con un enorme potencial.
  • La promoción del compromiso de todos los agentes económicos para unificar esfuerzos y lograr un desarrollo sostenible a largo plazo.

A la vista de la amplitud de criterios con que puede definirse un green job, se puede concluir que el término abarca una amplia gama de profesiones. Porque está claro que un ingeniero especializado en energías renovables, un técnico en energía solar, un consultor ambiental o un asesor en eficiencia energética, cumplirían los requisitos. Pero también lo harían un agricultor orgánico, un guardabosques, un arquitecto que introduzca criterios de sostenibilidad en sus construcciones, un especialista en tratamiento de aguas, un abogado medioambientalista… y hasta un director de marketing “ecológico”. Por no mencionar de los miles de científicos e investigadores dedicados a las ciencias ambientales.

Dinamizar el mercado

Los empleos verdes representan pues una magnífica oportunidad para dinamizar el mercado de trabajo y cuentan con un enorme potencial de crecimiento. Pero ¿cuáles serían, por otro lado, los sectores de actividad que más están demandando este tipo de profesionales?

El primero y más evidente sería de las energías renovables: según datos de la OIT, este sector supuso la creación de 13,7 millones de empleos verdes en 2022, y en 2050 podría alcanzar los 42 millones. Una cifra que compensaría con creces la pérdida de unos seis millones de empleos en todo el mundo relacionados con la industria de los combustibles fósiles, en el marco de la transición hacia una economía descarbonizada.

Parecidas cifras maneja la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés), que estima que este sector generará en todo el mundo al menos 38 millones de puestos de trabajo en el horizonte de 2030. De acuerdo con el mismo informe, el número de puestos de trabajo en el sector energético podría ascender a 139 millones, incluidos más de 74 millones en actividades de eficiencia energética, vehículos eléctricos, sistemas de potencia/flexibilidad e hidrógeno.

La actividad relacionada con la fabricación, instalación, explotación y mantenimiento de sistemas de energías renovables constituye otro ejemplo de perspectivas prometedoras para el empleo verde, que algunas estimaciones sitúan en el entorno de los 2,5 millones de puestos en todo el mundo en 2030.

Gestión de residuos

La industria relacionada con la gestión de residuos, clave para la economía circular y el desarrollo sostenible, es otro ejemplo evidente. De acuerdo una vez más con datos de la OIT, las actividades relacionadas con reciclaje, reparación, reutilización y recuperación pueden generar hasta seis millones de empleos en 2030. La Comisión Europea también destacan el potencial de este sector, que actualmente supone el 26% de los empleos verdes existentes en España, y que en los próximos años podría superar los 50.000 puestos de trabajo.

Las denominadas Smart Cities, todo un emblema de la sostenibilidad, también generan profesiones relacionadas con la construcción ecológica, la arquitectura bioclimática o la movilidad sostenible, ligada al desarrollo de biocombustibles. Como también lo hace la actividad relacionada con la protección de la biodiversidad, puesto que la preservación de la fauna y la flora exige nuevos perfiles profesionales especializados en ámbitos como la legislación ambiental, la gestión de residuos, la prevención de riesgos ambientales, el ecodiseño o la responsabilidad social corporativa, entre otros. Por no mencionar los puestos de trabajo relacionados con la investigación y la innovación, tanto en el sector privado como en centros de investigación o universidades públicas.

Cabe destacar que la compañía Iberdrola presentó en enero del pasado año un estudio (“Green Skills Outlook”) que sostiene que las competencias verdes serán el motor más importante de la transición energética. El informe explora el impacto de la transición verde en los mercados laborales globales, y se basa en una encuesta global a 1.000 líderes empresariales, grupos de trabajo específicos y a un consejo asesor de expertos en la materia, en nueve países y cuatro sectores de la economía con un papel central en la transición verde, entre otros los de nuevas tecnologías, construcción e infraestructura, transporte y logística, energía y servicios públicos.

Es interesante reseñar también un estudio de la Agencia Nacional italiana de Política Activas de Empleo (ANPAL), que en 2021 señaló los sectores con mayor número de empresas que invierten en empleos verdes. Además de las industrias química, farmacéutica, petrolera, automovilística y de la construcción, destacan los servicios públicos (empresas que suministran energía, gas, agua y servicios medioambientales) y las industrias del caucho y el plástico. Y también el turismo, el transporte y la logística, la sanidad y la asistencia social, la educación y los servicios de apoyo a las empresas.

En conclusión, podemos afirmar que la transición hacia un modelo descarbonizado y sostenible, más que constituir un reto para una serie de sectores de actividad concretos, implica un cambio de paradigma para la totalidad del mercado laboral.

Sedigas y la EOI, aliados para la formación en biometano

Dentro del contexto de la promoción del empleo verde, la Asociación Española del Gas (Sedigas) y la Escuela de Organización Industrial (EOI) -vinculada al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo- establecieron a finales de 2024 un acuerdo estratégico para la creación de un nuevo programa formativo centrado en el biometano. En concreto, la iniciativa está diseñada para profesionales de los sectores relacionados con la energía, la sostenibilidad y la economía circular, que buscan especializarse en esta tecnología clave para la descarbonización y la sostenibilidad del tejido productivo.

El presidente de Sedigas, Joan Batalla, valoró el acuerdo resaltando que "el desarrollo del biometano en España es esencial para cumplir con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y de las orientaciones energéticas de la Unión Europea". "Este programa formativo”, añadió, “es una respuesta a la demanda del sector de contar con profesionales cualificados que puedan impulsar estos proyectos, creando empleo especializado, estable y de calidad, así como promoviendo el desarrollo de la economía circular y el proceso de descarbonización de nuestro país".

Por su parte, la EOI destacó que con este programa se pretende contribuir "a la transición energética, formando a profesionales altamente capacitados que liderarán el desarrollo del biometano en el futuro". Fuentes de la Escuela subrayaron que se trata de una apuesta “por una formación especializada en sectores emergentes y estratégicos en el ámbito de las energías renovables como el biometano, siguiendo nuestro compromiso con la industria, la innovación y la sostenibilidad".

De esta manera, tanto la EOI como Sedigas han unido sus fuerzas con el objetivo de ofrecer un programa formativo integral que cubre todas las fases del ciclo de vida de un proyecto de biometano. Las dos entidades firmantes trabajan ya para hacer extensivo este acuerdo a otros ámbitos de colaboración en el área formativa y de promoción de las energías renovables.

El biometano ha emergido como fuente de energía renovable de enorme potencial en España, ya que no sólo contribuye a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también facilita una gestión eficiente y sostenible de los residuos, promoviendo un modelo de economía circular.

En este sentido, el programa formativo de Sedigas y la EOI tiene por objetivo dotar a los profesionales del sector de conocimientos avanzados en áreas técnicas, regulatorias, económicas y sociales relacionadas con el desarrollo y gestión de los proyectos de producción de biometano. Y también aborda los aspectos sociales y medioambientales, esenciales para una integración efectiva y sostenible en el tiempo y en el entorno de estas instalaciones.

El programa resalta por su enfoque teórico-práctico, ya que será impartido por profesionales con experiencia en el sector que avalen una formación de alta calidad. De esta forma, el alumnado tendrá la oportunidad de aprender directamente de expertos y adquirir las habilidades necesarias para integrarse en un sector en crecimiento en España.