Por Juan Carlos Giménez
Las cerca de dos mil explotaciones ganaderas existentes en las comarcas leridanas de La Noguera, Pla d’Urgell y Urgell constituyen uno de los pilares de la economía local. Al mismo tiempo, la gestión sostenible de los residuos de sus actividades productivas plantea un enorme desafío.
Los municipios del entorno presentan un elevado Índice de Carga Ganadera (ICR) y se encuentran en zonas declaradas vulnerables a la contaminación por nitratos. En definitiva, la alta concentración de reses, y la consiguiente generación de purines, supone un serio problema ambiental por exceso de nitratos en los suelos y acuíferos de la zona.
En este contexto, un grupo de ganaderos locales ha apostado por la producción de biometano como alternativa más idónea y ha promovido la construcción de una planta de generación de este gas renovable. La futura instalación, denominada Cobirgy, se ha diseñado con el objetivo de transformar alrededor de 500.000 toneladas de residuos orgánicos procedentes de las granjas locales (purines de ganado porcino y bovino, estiércol de gallinas y otras aves, desechos generados en los mataderos cercanos), además de otros restos orgánicos industriales no peligrosos generados en empresas de la zona.
Estos residuos orgánicos serán utilizados para la producción de biometano, un gas renovable que será inyectado en la red de gas natural. Siguiendo un modelo de economía circular, los desechos se convierten en una fuente de generación de energía renovable.
Otros beneficios ambientales
La producción de biometano no es el único beneficio que reportará la planta a esta comarca catalana. Las instalaciones de Cobirgy permitirán el tratamiento del digestato, el residuo que queda tras la digestión en ausencia de oxígeno de una materia prima biodegradable. La fracción líquida de este desecho se separará y transformará en productos fertilizantes, que estarán a disposición de los agricultores locales.
Adicionalmente, Cobirgy producirá y licuará CO2 biogénico para uso industrial o para proyectos Power-to-X (una tecnología innovadora que puede transformar electricidad renovable, en una gran variedad de productos finales, como combustibles líquidos, gaseosos y otros productos químicos).
Con una capacidad de producción anual estimada de gas natural renovable de cerca de 200 GWh al año (equivalente al consumo de 23.000 hogares), esta planta pionera contribuirá también significativamente a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, estimándose un ahorro de 120.000 toneladas de CO2/año. Y también reportará beneficios desde el punto de vista laboral, puesto que generará 40 empleos a tiempo completo directos e indirectos, así como cerca de un centenar de puestos de trabajo durante los dos años en los que está previsto que dure su construcción.
Más del 80% de los purines que serán tratados en Cobirgy procederán de granjas situadas en un radio de 15 kilómetros. La futura instalación tampoco procesará residuos peligrosos o lodos de depuradoras. En este sentido, se garantizará la trazabilidad de todas las materias primas utilizadas ya que la planta está adherida a la emisión de certificados verdes que exigen continuas auditorías que certifiquen la procedencia de los residuos utilizados.
Asimismo, Cobirgy contará con un moderno sistema de gestión de olores, y el transporte de materia prima a la planta y de los productos generados por la misma –como el digestato sólido y productos fertilizantes, a sus puntos de destino– se llevará a cabo utilizando vehículos cisterna y estancos, así como sistemas de descarga en la planta completamente cerrados.
De este modo, los materiales que emiten olores no estarán expuestos al aire libre durante su transporte. El diseño de la planta contempla también un circuito cerrado y un sistema de desodorización con tecnología probada y los sistemas más eficientes en cuanto al tratamiento del aire, que garantizan que no se emitirán olores al exterior. En definitiva, se reducirá la emisión de olores del estiércol esparcido por los campos y de los tanques de almacenamiento locales, por lo que la emisión total se reducirá significativamente.
Límites de ruido
Adicionalmente, y al tratarse de una planta de biometano de grandes dimensiones, se construirá de acuerdo con las normativas industriales más modernas, y se ha diseñado para cumplir los requisitos en cuanto a límites de ruido. En este sentido, se invertirá en medidas para su reducción, y gran parte de los equipos mecánicos se instalarán en el interior, lo que reducirá el impacto sonoro en el entorno.
En cuanto a la dimensión de la planta, sus grandes proporciones son necesarias para lograr economía de escala y poder aplicar tecnologías punteras para limpiar el agua de procesado, reducir las emisiones y el olor, además de garantizar un funcionamiento eficaz y estable. El tamaño permite contribuir a la eliminación del problema del tratamiento de los residuos, considerando que, solo en un radio de 15-20km de la planta, hay abundante materia prima para suministrar a la planta.
Sobre el transporte de los materiales, la cercanía de las granjas donde se generarán los residuos orgánicos que alimentarán la planta controlará el tráfico de vehículos pesados. Una proximidad que también limitará la circulación de transporte de carga en la zona, que aumentará menos del 3% en comparación con los niveles de tráfico que existen en la actualidad.
Fases del proyecto
Los primeros trabajos de diseño, desarrollo del proyecto y estudios de viabilidad se iniciaron en 2021. Y, hasta el segundo semestre de 2025, las principales tareas se han centrado en la obtención de licencias y permisos, así como en la preparación técnica y logística para la construcción.
Está previsto que los trabajos de construcción de la planta y sus accesos, así como la instalación de tecnología avanzada y la puesta a punto para su entrada en operación, se extenderán entre el primer semestre de 2026 y el segundo de 2027, de manera que la entrada en operación y el comienzo de la producción de biometano, junto con su inyección a la red de gas natural, se producirían en el último trimestre de 2027.
Desarrollo
La planta de biometano Cobirgy está siendo desarrollada por Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) —socio inversor mayoritario— y por un grupo de ganaderos locales de Lleida. Estos se agrupan en torno a Connect Bioenergy, una compañía desarrolladora local, que contribuye a resolver con criterios sostenibles el problema de contaminación de acuíferos por nitratos, y que se alinea con objetivos globales, tanto de descarbonización como de reducción de dependencia de fuentes externas de energía.
CIP es líder global en energías renovables, la mayor gestora de fondos del mundo dedicada en exclusiva a inversiones en energías renovables. La firma tiene una amplia experiencia en plantas de biometano, puesto que actualmente gestiona ocho proyectos de esta tecnología distribuidos en Dinamarca, Bélgica, Finlandia, España, Irlanda y Países Bajos.
El pasado 16 de octubre, el pabellón deportivo municipal de la localidad leridana de La Sentiu de Sió acogió a más de 350 ganaderos y agricultores de la comarca, reunidos para mostrar su apoyo a la planta de biometano Cobirgy, así como para conocer los detalles de un proyecto que tiene previsto iniciar la fase de construcción a principios de 2026 y estar operativa a finales de 2027.
«Cumplir con los exigentes planes de deyecciones de la Generalitat es cada vez más complicado para los ganaderos, que necesitamos soluciones que no pasen por disponer de más hectáreas de terrenos –que no tenemos– para tratar los purines. Esta planta nace de una necesidad local y ha sido promovida por un grupo de ganaderos que buscamos una solución que garantice la viabilidad y continuidad de nuestras explotaciones. Nos permitirá cumplir con las obligaciones administrativas, ahorrar costes, evitar trámites y gestionar purines de forma sostenible», explicó Manel Pascual, miembro del equipo local promotor de la planta. Más de 350 ganaderos locales han formalizado ya su adhesión al proyecto, que ha sido clasificado como proyecto estratégico por la Generalitat de Cataluña.
En el acto participaron también Joan Batalla, presidente de Sedigas y Salvador Salat, miembro de la junta directiva del Clúster de Bioenergía de Cataluña. Ambos defendieron la necesidad de implantar plantas de biogás como solución para garantizar la viabilidad y continuidad de la industria ganadera y la agricultura local.
«El biometano no es sólo una tecnología energética: es una oportunidad de país para hacer compatible el progreso con la sostenibilidad, la innovación con el respeto por el territorio. Es, sobre todo, una forma de fortalecer nuestros pueblos, dar futuro a nuestros jóvenes y reconocer el valor de nuestros agricultores y ganaderos. Convertimos juntos los retos en soluciones y los residuos en energía. circular, más verde y más resiliente», afirmó el presidente de Sedigas.
Por su parte, Salvador Salat destacó que «la implantación generalizada de la biodigestión de deyecciones ganaderas y otros productos agroindustriales y alimentarios cambiará el modelo de gestión de deyecciones. De ser una actividad atomizada y muy individualizada pasará a ser centralizada, especializada y profesionalizada, lo que permitirá una gestión mejor, más eficaz y de supervisión mucho más sencilla. Una Cataluña con un plan ambicioso de biodigestión de deyecciones ganaderas será una Cataluña mejor que la que tenemos hoy».