Por Jorge Murcia
Europa se sabe en una encrucijada: ¿Cómo reforzar su autonomía estratégica en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas? ¿De qué manera blindar la seguridad energética del continente? El hidrógeno renovable forma parte de la respuesta a estos retos de futuro. Aunque hoy apenas representa el 2 % de la matriz energética de la Unión Europea, se estima que ese porcentaje podría crecer hasta alcanzar el 20 % en 2050.
Sin embargo, y pese a los esfuerzos realizados hasta la fecha, aún son múltiples las barreras que frenan la expansión del hidrógeno en el continente. Con el objetivo de proponer soluciones que desbloqueen la creación de un gran mercado europeo, recientemente se ha constituido la European Resilience Alliance for Clean Hydrogen & Derivatives (ERA).
ERA es una iniciativa paneuropea, liderada por primeros ejecutivos, que reúne a compañías industriales líderes de toda la cadena de valor del hidrógeno limpio para abordar los retos energéticos de Europa, impulsar la competitividad industrial y garantizar la autonomía estratégica frente a presiones geopolíticas e industriales en rápida evolución.
Entre los miembros fundadores de ERA figuran Enagás, Fluxys, Fortum, Gasgrid Finland, Moeve, Nordion Energi, OGE, RWE, SEFE, Stegra y Thyssenkrupp, en cooperación con Hydrogen Europe. La coalición trabajará con dos pilares básicos para traducir las ambiciones climáticas y de competitividad de Europa en proyectos competitivos y realizables. En primer lugar, proporcionará una voz unificada a los responsables políticos a nivel de la UE, nacional y regional para crear las condiciones necesarias para una cadena de valor de la energía sostenible que sea rentable. En segundo lugar, coordinará toda la cadena de valor, desde la producción de energía y las infraestructuras hasta la demanda industrial y las finanzas, para identificar y resolver cuellos de botella.
Diagnóstico: un mercado estancado
Coincidiendo con su lanzamiento, ERA ha publicado un libro blanco, bajo el título Securing Europe’s Energy and Industrial Future. Unlocking Europe’s Clean Hydrogen Economy: pragmatic path from policy to bankable projetcs, en el que se diagnostican los cuellos de botella, se ponen a prueba los marcos políticos existentes frente a las realidades industriales y se detallan las barreras financieras y estructurales que frenan el mercado europeo del hidrógeno limpio, junto con recomendaciones políticas concretas para tender puentes entre la ambición y el despliegue.
El libro blanco señala que, a pesar de la gran cantidad de proyectos en curso en la cadena de valor del hidrógeno limpio, menos del 7 % han alcanzado una decisión final de inversión (FID). El documento identifica las razones por las que el despliegue de hidrógeno limpio en Europa se está quedando atrás en cuanto a ambición, como la aplicación fragmentada de la normativa de la UE, las complejas normas sobre combustibles renovables de origen no biológico (RFNBO), los elevados costes de la electricidad, la escasa certeza con respecto a la demanda y la incertidumbre en torno al desarrollo de infraestructuras.
El mercado, sostienen los autores, está «atrapado en un callejón sin salida, en el que la baja demanda mantiene baja la oferta, lo que impide que las inversiones escalen». Los compradores industriales dudan en comprometerse sin la certeza de que la infraestructura se materializará, mientras que los inversores no arriesgan capital sin acuerdos de compra (off-take) garantizados. Esta parálisis se ve agravada por la aplicación fragmentada de la normativa de la UE, las complejas normas sobre combustibles renovables de origen no biológico (RFNBO), los elevados costes de la electricidad, la escasa certeza con respecto a la demanda y la incertidumbre en torno al desarrollo de infraestructuras.
Prioridades para la acción
Para romper este estancamiento, ERA insta a las instituciones europeas y los Estados miembros a adoptar medidas urgentes y coordinadas en cuatro ámbitos estratégicos.
Impulsar una demanda financiable: Crear una demanda estable y financiable de hidrógeno limpio mediante la transposición inmediata de la Directiva sobre energías renovables (RED III), la aplicación armonizada de normativas como ReFuelEU Aviation y FuelEU Maritime, y la creación de mercados líderes en sectores difíciles de descarbonizar como la industria, el transporte y la defensa.
Simplificación y reducción de costes: Pasar de la rigidez normativa al pragmatismo industrial mediante la reducción de los costes de la electricidad, que actualmente suponen el 70 % de los costes de producción del hidrógeno, así como el rediseño de las subvenciones de la UE para dar prioridad a los proyectos a gran escala y anclados en la industria, apuntando los escasos recursos allí donde más importan. También se aboga por la creación de «mercados líderes» en sectores de difícil descarbonización (acero, química, aviación, marítimo, así como defensa) a través de Contratos por diferencia de Carbono (CCfD) a escala europea, incentivos fiscales y criterios obligatorios de contratación pública limpia.
Movilización de capital privado: La política pública debe facilitar, no sustituir, la inversión privada. Reducir el riesgo de inversión garantizando la solidez de los precios del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) y del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), mediante el uso de los ingresos resultantes para que el hidrógeno limpio sea competitivo, ampliando las disposiciones transitorias para los RFNBO mucho más allá de 2030 para reducir los costes de aceleración, y la introducción de garantías de cartera respaldadas por el Estado.
Además, ERA aboga por permitir acuerdos de compra de energía (PPA) libres de carbono a gran escala con estabilidad de precios a largo plazo. También considera clave rediseñar los instrumentos de apoyo, como el Banco Europeo del Hidrógeno, para cerrar por completo la brecha de financiación, priorizando proyectos a gran escala y ubicados estratégicamente que cuenten con una demanda asegurada. Por último, asignar los recursos limitados (como el agua, la capacidad de red y la financiación pública) de forma estratégica a proyectos donde la producción y la demanda estén ya concentradas, permitiendo economías de escala.
Infraestructuras como eje integrador: El mercado requiere una integración física que solo se logará acelerando la Red Troncal Europea del Hidrógeno. La coalición solicita aumentar la financiación de esta infraestructura, coordinar la planificación transfronteriza para conectar los centros de producción y demanda con plazos claros, y crear instrumentos de riesgo compartido a escala de la UE para la inversión temprana en infraestructuras.
Tal y como coinciden en subrayar los impulsores de la ERA, el desafío que plantea el hidrógeno renovable no es nacional sino «sistémico», puesto que la producción, la infraestructura, la demanda y la financiación requieren de proyectos de colaboración transfronteriza.
Europa se encuentra en una posición claramente ventajosa para liderar la expansión de este gas. Cuenta con proveedores de tecnología de primer nivel, una base industrial sólida y un gran potencial para generar energía libre de emisiones. También cuenta con una arquitectura regulatoria integral, que fija desde los objetivos de producción hasta el apoyo a las infraestructuras y mecanismos de fijación de precios del carbono.
Respaldo institucional
Las medidas propuestas por la coalición se alinean con las líneas directrices de las políticas energética y climática europea plasmadas en el Pacto Verde Europeo y REPowerEU, presentada en 2022 para reducir la dependencia de los combustibles fósiles rusos. Este plan contempla el objetivo de alcanzar una producción de 20 megatoneladas de hidrógeno renovable para 2030.
Los miembros de ERA advierten que la construcción de un mercado del hidrógeno limpio en Europa transciende los intereses sectoriales: el oneroso coste de la inacción «se dejará sentir en todos los sectores y en toda la sociedad europea». Y será de tres tipos: industrial, climático y geoestratégico.
Según las estimaciones que manejan, solo en el último año se habrían perdido más de 250.000 empleos industriales en la Unión Europea, muchos de ellos en sectores intensivos en energía como el acero, la química, el refino y la fabricación pesada.
Además del coste industrial, la demora en el despliegue del hidrógeno renovable dificultaría alcanzar los objetivos de reducción de emisiones para 2030 y 2040 que Europa se ha fijado y renunciar a un vector energético que permitiría avanzar en la en la autonomía estratégica del continente.