Biometano: la llave renovable para la descarbonización el consumo térmico de los hogares



Las calderas de gas natural siguen siendo hoy el sistema de calefacción más extendido en España, garantizando la seguridad térmica de cerca de veinte millones de personas. Así, el biometano se perfila como una vía inmediata para avanzar en la descarbonización del parque residencial. Al poder utilizarse en las instalaciones ya existentes —preparadas para operar con gases renovables—, permite reducir emisiones sin necesidad de acometer la costosa sustitución de equipos o reformas complejas, lo que facilita no solo una transición energética más rápida, sino también más inclusiva socialmente.

La descarbonización del parque residencial español no depende únicamente de la electrificación. En un país donde millones de viviendas ya poseen equipos térmicos y tienen serias limitaciones para su sustitución por otras tecnologías, el biometano emerge como una solución ‘drop-in’: un gas renovable compatible con la red y con buena parte de los equipos actuales, capaz de reducir emisiones sin exigir una sustitución masiva de sistemas. La clave, sin embargo, no está solo en la tecnología de consumo, sino en acelerar la oferta, el desarrollo regulatorio y la ejecución de proyectos de rehabilitación integral.

En esa dirección apunta la alianza entre Nedgia y la Asociación Nacional de Empresas de Rehabilitación y Reforma (ANERR), han firmado un acuerdo para promover la eficiencia energética en la rehabilitación de edificios mediante gases renovables. El acuerdo contempla encuentros en diferentes ciudades de España con participación de representantes institucionales, colegios profesionales, asociaciones de consumidores y agentes del sector para debatir cuestiones como el papel del biometano, la neutralidad tecnológica y el marco regulatorio vigente.

Este movimiento refleja un cambio de fase: la descarbonización residencial se está desplazando del terreno exclusivamente tecnológico hacia el de la ejecución real de obra, la prescripción y la toma de decisiones en comunidades de propietarios.

El encaje del biometano en este contexto responde a una lógica técnica concreta. Se trata de un gas renovable obtenido a partir del biogás mediante digestión anaerobia de residuos y un posterior proceso de upgrading para elevar la concentración de metano hasta alcanzar una calidad equivalente al gas natural. Esa equivalencia química y energética permite su inyección en la red gasista y su uso en equipos finales sin modificaciones técnicas significativas, lo que lo convierte en una opción de sustitución directa en edificios existentes.

En calderas de condensación, el uso de biometano no altera el comportamiento del generador: se mantienen los rendimientos térmicos y no se requieren cambios en quemadores, intercambiadores o en los sistemas de evacuación de gases. La operación y el mantenimiento son equivalentes a los de una instalación con gas natural. Esta continuidad técnica es uno de sus grandes activos en rehabilitación, donde cada intervención adicional encarece el proyecto y retrasa su ejecución.

Descarbonizar un parque edificatorio envejecido

La oportunidad del biometano se entiende mejor si se analiza el parque residencial español. Según FEGECA, la Asociación de fabricantes de generadores y emisores de calor y ACS en España, más del 60% de los edificios residenciales fueron construidos antes de las primeras normativas de eficiencia energética, lo que convierte a la rehabilitación en una pieza central para cumplir los objetivos climáticos. En su informe El biometano como vector clave en la descarbonización, la asociación destaca que el sector de los edificios concentra aproximadamente el 40% del consumo energético y más del 36% de las emisiones de CO2 asociadas.

A escala de demanda térmica, el informe sitúa el consumo total de gas natural en España en torno a 312 TWh anuales y señala que aproximadamente un tercio corresponde a usos térmicos en edificios (calefacción y ACS en los sectores residencial y terciario). Ese dato es relevante: existe una base de consumo amplia sobre la que la sustitución de la molécula puede generar reducciones de emisiones sin esperar a ciclos largos de renovación completa de instalaciones.

Aquí aparece una idea clave: el biometano no compite necesariamente con la electrificación en todos los casos, sino que puede actuar como un vector complementario dentro de una estrategia de neutralidad tecnológica.

Compatibilidad con los actuales equipos

Desde el punto de vista ambiental, el biometano consigue reducciones de emisiones de CO2 en ciclo de vida de entre el 80% y el 100%, en función del residuo empleado y del proceso de producción. Esta descarbonización se apoya en tres palancas: el aprovechamiento de residuos que, de otro modo, generarían emisiones difusas de metano; la sustitución directa de combustibles fósiles y la integración en un modelo de economía circular, donde energía y gestión de residuos convergen.

A esa reducción potencial se suma una ventaja sistémica: la compatibilidad con redes y equipos ya desplegados. El biometano es una tecnología madura, continua (no estacional) y compatible con los usos finales, sin requerir inversiones adicionales en muchos equipos domésticos. Además, es intercambiable con el gas natural y puede distribuirse a través de la infraestructura existente para las mismas aplicaciones energéticas.

Para el usuario final, esta continuidad importa: mantener el confort térmico, los hábitos de uso y la fiabilidad del servicio reduce las barreras de adopción. Y, en rehabilitación, donde la decisión depende de comunidades de propietarios, presidencias, administraciones de fincas e instaladoras, la simplicidad operativa suele ser más determinante que la sofisticación tecnológica.

Por eso se considera una solución drop-in: el cambio ocurre en el combustible, no en el edificio. En lugar de plantear la descarbonización como el reemplazo total de sistemas, permite una sustitución progresiva de la molécula, manteniendo la operación y las prestaciones.

Oferta, escala y marco de apoyo

Hoy en día, la limitación principal no está en la caldera, sino en el volumen disponible de gas renovable. La producción actual de biogás en España ronda los 4 TWh anuales, según datos del gestor técnico del sistema gasista, Enagás GTS, lo que equivale a un un 0,12% de la demanda nacional de gas natural, muy por detrás de países de nuestro entorno como Alemania o Francia.

Sin embargo, con las inversiones necesarias, esto podría cambiar. España tiene potencial para producir  163 TWh anuales de biometano, lo que permitiría descarbonizar el equivalente al 50% de la demanda de gas natural, según estimaciones de la Asociación Española del Gas, lo que situaría al país como el cuarto de Europa con mayor potencial.

Las barreras para el despegue del biometano en España son conocidas: tramitación administrativa, señales de demanda, certidumbre regulatoria, conexión a red, financiación de plantas y coordinación entre las políticas de residuos, energía y vivienda. Por eso, el relato del biometano residencial no puede limitarse a “cambiar el combustible” en el edificio: depende de una política industrial y territorial capaz de escalar la producción y garantizar un suministro certificado.

Incluso sin sustituir la totalidad del consumo, una penetración parcial y priorizada en edificios puede generar una reducción directa de emisiones en el parque existente sin necesidad de modificar las instalaciones actuales. Eso convierte al biometano en una herramienta de descarbonización a corto plazo compatible con estrategias de transformación a largo plazo.

Proyectos integrales

Una de las claves para evaluar el papel del biometano en residencial es no aislarlo del resto de medidas. En los casos que están llegando al mercado, el gas renovable suele integrarse en rehabilitaciones completas con actuaciones sobre la envolvente, ventilación, fotovoltaica y, en ocasiones, con hibridación con bombas de calor. Esto evita debates simplistas entre tecnologías y desplaza el foco hacia el rendimiento global del edificio.

En ese marco, el biometano no debe leerse solo como sustituto del gas fósil, sino como una pieza que permite consolidar estrategias de rehabilitación económicamente viables en edificios complejos, especialmente cuando el espacio, la configuración de patios, la potencia eléctrica disponible o la tipología del inmueble dificultan soluciones basadas en un único vector energético.

Política de vivienda

El biometano puede desempeñar un papel relevante en la reducción de emisiones del sector residencial español porque resuelve una ecuación difícil: descarbonizar rápido sin exigir, en todos los casos, obras invasivas o sustituciones completas de sistemas. Su carácter drop-in, su compatibilidad con calderas de condensación y su potencial de reducción de emisiones en ciclo de vida lo convierten en una herramienta técnicamente sólida para la rehabilitación del parque existente.

Ahora bien, su éxito dependerá menos de la discusión sobre el equipo terminal y más de la capacidad del país para escalar la producción, ordenar la tramitación, articular incentivos y conectar la política de vivienda con la de gases renovables. En otras palabras: el biometano ya ha demostrado que puede funcionar en residencial; el reto a partir de 2026 será que deje de ser piloto y pase a ser mercado.

Casos prácticos en rehabilitación residencial

La Pajarita: biometano en la mayor rehabilitación residencial financiada con NextGenerationEU

Nedgia realizó con éxito una prueba piloto de puesta en servicio de una sala de calderas de uso doméstico con biometano en las emblemáticas torres del barrio de La Pajarita (Albacete), una macrocomunidad residencial en la que viven unas 1.500 personas y que integra 476 hogares en 16 comunidades.

El ensayo, desarrollado durante el mes de noviembre de 2024, permitió comprobar en condiciones reales que el biometano es totalmente intercambiable con el gas natural y que puede distribuirse a través de la infraestructura existente para emplearse en las mismas aplicaciones energéticas.

La actuación se enmarcó en el mayor proyecto de rehabilitación energética residencial en España financiado con fondos europeos NextGenerationEU. La macrocomunidad, construida en 1970, renovó su sala de calderas con una inversión de 13 millones de euros, lo que permitirá que el conjunto residencial pase de una calificación energética F a otra D. La mejora se apoya, principalmente, en la sustitución de las calderas de gasóleo por calderas de gas natural de condensación, la incorporación de bombas reguladoras de alta eficiencia y un sistema de reparto de costes, con un ahorro energético superior al 60%.

La rehabilitación integral incluye la instalación de un Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) en las fachadas, la incorporación de materiales aislantes en la cubierta, el aislamiento de soportales y la sustitución de ventanas por modelos con mejores prestaciones térmicas.

Getafe: aerotermia, fotovoltaica y calderas preparadas para gas verde

En una comunidad de propietarios de 133 viviendas en Getafe (Madrid), una rehabilitación integral impulsada por Nedgia combinó aerotermia, fotovoltaica y calderas de condensación preparadas para funcionar con biometano. El punto de partida era una caldera centralizada de gasóleo con más de 20 años de antigüedad. El objetivo: sustituirla por un sistema de última generación de alta eficiencia compatible con gas renovable. El resultado es un ahorro energético integral de más del 60% de la energía primaria.

La intervención no se limitó a la sala de calderas. Incluyó la rehabilitación de la fachada con SATE, la rehabilitación de la cubierta con retirada de amianto, impermeabilización y aislamiento, la sustitución de ventanas en zonas comunes y la rehabilitación de bajantes de pluviales mediante proyección interior de polímero plástico. Además, se instaló una planta solar fotovoltaica para autoconsumo colectivo de 84,6 kW en las cubiertas de los siete edificios.

El proyecto pone el foco en una ventaja operativa: avanzar hacia la descarbonización sin modificar por completo las instalaciones existentes. Las calderas de gas natural pueden funcionar con biometano sin cambios, manteniendo el confort térmico, los hábitos de uso y la fiabilidad del servicio, pero con un combustible renovable que contribuye a reducir las emisiones de CO2.