Juan Carlos Giménez
La planta de regasificación Bahía Bizkaia Gas (BBG) es uno de los proyectos energéticos más ambiciosos y relevantes llevados a cabo en la historia reciente de Euskadi. Su origen se remonta a la década de los años 90 del siglo pasado, momento en el que la gasificación industrial de Euskadi había progresado considerablemente.
A modo de contexto, el consumo de gas en Euskadi alcanzó la cifra de 25.772 GWh en el año 2024, del cual el 76% corresponde al consumo convencional (industrial, doméstico y comercial) y el 24% al consumo de gas en las centrales eléctricas de ciclo combinado. En el balance energético de la Comunidad Autónoma, el gas supone porcentajes similares a la media de los países de la Comunidad Europea, y se sitúa por encima de la media española.
A lo largo de las últimas cuatro décadas, el uso del carbón prácticamente ha desaparecido en el País Vasco, y el uso de derivados del petróleo en la industria se ha sustituido en gran medida. Adicionalmente, el gas natural ha permitido la introducción de tecnologías industriales mucho más eficientes que han mejorado la intensidad del uso energético y la competitividad de la industria vasca. Asimismo, su uso en el sector terciario y en el doméstico ha permitido aumentar la comodidad y la seguridad energética.
Este panorama era inimaginable hace 40 años, cuando se introdujo por primera vez el consumo de gas natural en el País Vasco. El objetivo estratégico era reducir el peso de los derivados del petróleo en su mix energético, y para ello se desplegaron las primeras redes gasistas, con la ambición de sustituir los combustibles convencionales por una fuente de energía accesible y mucho más limpia.
Un proyecto histórico y estratégico
Sin embargo, desde el punto de vista del suministro existían serias carencias que requerían ser solventadas de cara a abastecer las crecientes necesidades del sector productivo vasco en materia de gas. De esta forma, el proyecto de BBG adquirió un carácter histórico y estratégico, gestándose con un doble objetivo: por un lado, el ya señalado de garantizar el suministro de gas natural al tejido productivo local; y, al mismo tiempo, con una vocación de convertir Euskadi en un hub relevante en las redes gasistas europeas, y muy especialmente en la macro-región del Arco Atlántico.
En este contexto, los objetivos que se planteaban para la nueva infraestructura eran claros: mejorar el sistema de abastecimiento de gas tanto en el ámbito de la Comunidad Autónoma del País Vasco, como de España y Europa; diversificar el suministro; y servir de fuente de energía para el mercado del gas natural industrial, doméstico y comercial.
La planta comenzó a operar en 2003 como parte de una instalación más compleja, que incluye una central de producción eléctrica de ciclo combinado a gas natural con una potencia instalada de 800 MW. Dos infraestructuras coetáneas cuya complementariedad se manifiesta en sus propias denominaciones: Bahía Bizkaia Gas (BBG) y Bahía Bizkaia Electricidad (BBE). Ambas fueron el resultado de tres años de obras en terrenos ganados al mar en el puerto exterior de Bilbao sobre una superficie de 230.000 metros cuadrados y supusieron una inversión de 640 millones de euros.
Mejorar la provisión de gas natural, diversificar y hacer más eficiente el suministro energético, o contribuir a un mayor índice de autoabastecimiento fueron algunos de los objetivos estratégicos que pusieron de acuerdo a los cuatro socios iniciales: Amoco, Iberdrola, Repsol-YPF (actualmente Repsol) y el Ente Vasco de la Energía (EVE). Tras diversos cambios accionariales, desde 2015 el capital social ha quedado repartido al 50% entre la agencia energética vasca -que se mantiene como único accionista originario- y la compañía Enagás.
Mejora del sistema gasista español
La relevancia de Bahía de Bizkaia Gas trasciende los límites del País Vasco, habiendo contribuido a una considerable mejora para el sistema energético peninsular al abrirse una nueva puerta de entrada de gas natural a España y a todo el Arco Atlántico Europeo. Asimismo, ha supuesto varios impactos positivos en el sistema energético peninsular, equilibrando tensiones y diversificando el suministro.
Hay que tener en cuenta que, en el caso del sistema gasista español, todas las entradas de gas natural se verificaban, antes de la entrada en operación de BBG, básicamente por el sur, mientras que en el norte existían carencias en cuanto a la seguridad de suministro.
La propia infraestructura también ha experimentado cambios a lo largo de sus dos décadas de trayectoria, el más relevante de los cuales fue sin duda la puesta en servicio de un tercer tanque de almacenamiento de GNL en el año 2015. La ampliación supuso una inversión de 130 millones de euros, incrementó en un 50% la capacidad de almacenamiento de la planta y consolidó su importancia como puerta de entrada del gas en el Arco Atlántico europeo. La planta disponía desde su puesta en marcha en 2003 de dos tanques, de 150.000 metros cúbicos de capacidad cada uno, y la ampliación permitió recibir metaneros con una capacidad de hasta 265.000 m3, sin la obligación de operar en mínimos de almacenaje para poder descargar.
A partir de la operatividad de este tercer tanque, Bahía Bizkaia Gas ha quedado configurada como una regasificadora con una capacidad de almacenamiento de 450.000 m3 en tres tanques de 150.000, y dotada con un pantalán para recepción de metaneros con una capacidad máxima de 270.000m3. BBG dispone además de un cargadero de cisternas para el envío de GNL por carretera a plantas satélites, así como también de las instalaciones necesarias para la carga de buques metaneros. En definitiva, una infraestructura capaz de desempeñar cinco tipos de actividad: recepción y descarga de GNL, almacenamiento, regasificación, carga de cisternas (con capacidad máxima de 15 al día) y recarga de barcos metaneros (con una capacidad máxima de 3.000 m3/hora).
Impulso para el Puerto
El tráfico gasista supone también un impulso muy relevante para el Puerto de Bilbao -uno de los estandartes de la economía vasca por razones históricas y comerciales-, llegando a superar el 10% del total de su tráfico de mercancías.
En la madrugada del pasado 20 de enero, el metanero “Rioja Knutsen”, procedente de Estados Unidos, atracó en el pantalán de BBG, donde permaneció 24 horas para completar la descarga de los 164.000 m3 de GNL que transportaba. Fletado por la compañía Naturgy, supuso la recepción número 1.000 para la infraestructura energética radicada en el Puerto de Bilbao, coincidiendo con el cierre de un ejercicio 2024 muy positivo para la regasificadora.
BBG recibió en 2024 un total de 49 buques metaneros que transportaron 7,84 millones de metros cúbicos de GNL, equivalentes a 3,4 millones de toneladas. Además, Bahía Bizkaia regasificó un total de 50.887,4 GWh.
En el ámbito del sistema gasista español, BBG incrementó su peso porcentual, ya que recibió el 27,24% del total de GNL que entró en el país, frente al 22% del año 2023. Asimismo, el volumen registrado en la planta supuso el 200% de la demanda de gas natural del País Vasco, y el 16% de la de todo el Estado. El nivel de utilización medio de sus instalaciones de regasificación ha sido, además, el más alto de todas las plantas del sistema, con un porcentaje del 62,3%.
Desde su puesta en marcha en el año 2003, Bahía de Bizkaia Gas ha constituido una infraestructura estratégica para la entrada de gas natural en todo el Arco Atlántico. Las comercializadoras que compran el gas en origen han elegido sus instalaciones para atracar sus barcos, ya que permite operar con gran flexibilidad y con buques de mayor tamaño, incluyendo los metaneros más grandes del mundo, capaces de transportar hasta 267.000 m3 de GNL.
Además, el mallaje de la red de gasoductos de Euskadi permite que BBG conecte con el mercado internacional a través de una conexión marítima con el territorio francés, con el resto de Europa a través del gasoducto Euskadour, además de con el resto de las redes gasistas españolas.
El hidrógeno, alternativa de futuro
Con motivo de la recepción del metanero número 1.000 que ha descargado en las instalaciones de Bahía Bizkaia gas, su presidente, Juan Andrés Díez de Ulzurrun, ha anunciado que la planta está abierta a otro tipo de utilizaciones, y que se plantea captar otros fluidos. Ulzurrun ha mencionado expresamente que la regasificadora “está preparada sin duda” para recibir hidrógeno, amoniaco o CO2.
Tanto Ulzurrun como el director de Operaciones, Comercial, Logística y Estrategia de la Autoridad Portuaria de Bilbao, Andima Ormaetxe, han subrayado la necesidad de que la planta de almacenamiento y regasificación vizcaína mire al futuro en su actividad, que ambos calificaron de fundamental no solo en Euskadi, sino para todo el arco atlántico. Y han destacado en este sentido que se trata de “la planta más utilizada del sistema gasista español, y una de las más utilizadas en Europa”.
La sociedad propietaria de la planta de regasificación presentó el 18 de diciembre a Europa un Proyecto de Interés Común (PCI), con la participación de Enagás y del operador gasista francés Teréga, para una iniciativa conjunta de almacenamiento de CO2. La empresa gala haría las labores de transporte y distribución de gas en el otro lado de la frontera.
Finales de los 90
Nace Bahía de Bizkaia Gas (BBG) para responder al crecimiento de la demanda de gas en el País Vasco y España.
2001
BBG recibe la autorización administrativa para operar como planta de regasificación.
Febrero 2003
Se inauguran oficialmente las instalaciones con la presencia de autoridades institucionales.
Agosto 2003
Comienza la actividad con la llegada del primer buque metanero, British Innovator.
Diciembre 2003
Se inicia la operación de inyección de gas en la red.
2006
BBG se convierte en la primera planta de regasificación de España en obtener las certificaciones de calidad (ISO 9001), medio ambiente (ISO 14001) y seguridad y salud laboral (OHSAS 18001).
2006
La planta recibe su buque metanero número 100, Hispania Spirit, consolidándose como una de las principales puertas de entrada de gas en España.
Noviembre 2014
Entra en servicio un tercer tanque de almacenamiento de 150.000 m³, aumentando la capacidad total a 450.000 m³. También se habilitan instalaciones para la carga de buques metaneros.
2022
BBG gestiona 72 buques metaneros y consolida su posición como una de las principales puertas de entrada de GNL en España.
2024
BBG alcanza un nivel de utilización del 62,3%, el más alto del sistema gasista, cubriendo el 16% de la demanda nacional y recibiendo 49 buques metaneros con 7,84 millones de m³ de GNL.
Enero 2025
Se celebra la llegada del buque metanero número 1000, Rioja Knutsen, procedente de EE.UU.