Andalucía se conecta al biometano: La Calahorra alberga la primera planta con inyección a la red gasista



Esta primavera entrará en operación la planta de biometano promovida por AGR Biogás en el municipio granadino de La Calahorra. Será la primera instalación andaluza que inyectará este gas renovable a la red gasista y lo hará a través del ramal de conexión ejecutado por Redexis. La instalación permitirá la gestión sostenible de unas 104.000 toneladas anuales de residuos generados por la actividad productiva del sector agroganadero y agroindustrial de la zona.

Andalucía se prepara para incorporar a su sistema energético una nueva instalación destinada a la producción de biometano a partir de residuos agroganaderos que serán inyectados en la red gasística de distribución para su consumo por parte de la industria y los hogares. Se trata de un proyecto impulsado por la empresa andaluza AGR Biogás, especializada en el desarrollo de esta energía renovable. Una vez concluidas las obras de construcción el pasado mes de diciembre, se están ultimando los trabajos para la puesta en operación de las instalaciones, radicadas en el municipio granadino de La Calahorra. La previsión es que la planta esté plenamente operativa la próxima primavera.

El proyecto ha supuesto una inversión privada de 25 millones de euros y sus promotores estiman que generará cada año 58 GWh de biometano a partir de residuos de la actividad agroganadera de esta zona granadina, lo que equivale al consumo energético anual de más de 11.000 hogares. Esta producción permitirá evitar la emisión de aproximadamente 23.000 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, el equivalente a la plantación de 920.000 árboles, gracias al uso de tecnología avanzada orientada a garantizar la máxima eficiencia y seguridad en la generación de este gas renovable.

El director general de AGR Biogás, David Piñero, expresa su satisfacción por la puesta en marcha de un proyecto en el que la empresa lleva trabajando durante años “con el objetivo de crear valor a partir de los recursos que nos ofrece nuestra tierra, produciendo gas verde y fomentando la sostenibilidad en el territorio a través de una economía circular”.

Piñero destaca que “el proyecto constituye un hito en el despliegue del biometano en Andalucía”: “Este gas será ─añade─ un vector imprescindible para avanzar en la descarbonización de la economía y para fortalecer nuestra independencia energética”. Asimismo, resalta que el proyecto puede servir como referencia para el despliegue de nuevas iniciativas en un sector con un elevado potencial en el país, recordando que España es uno de los países europeos con mayor capacidad de desarrollo del biometano y que Andalucía se sitúa entre las comunidades con mayores oportunidades en este ámbito.

A su juicio, instalaciones de este tipo representan una oportunidad tanto para el tejido empresarial como para el sector energético, ya que permiten mostrar el funcionamiento de plantas de biometano con tecnología avanzada, demostrando su eficiencia, seguridad y compatibilidad con el entorno gracias a un control exhaustivo de todos los procesos.

“La planta de La Calahorra permitirá mostrar en nuestro territorio el funcionamiento de una tecnología ya consolidada en numerosos países europeos para la obtención de esta energía renovable, además de poner de relieve sus beneficios ambientales y su contribución al desarrollo del sector agroganadero, al que ofrecemos una alternativa eficaz para la valorización de los residuos que genera su actividad”, explica el director de AGR Biogás.

“Somos un aliado estratégico para el sector primario andaluz, que es motor del desarrollo económico de la comunidad, y aportamos una infraestructura ambiental capaz de contribuir a una gestión más eficiente de los residuos generados por esta actividad”, añade el responsable de la empresa.

Programa de visitas

Entre los objetivos de la compañía una vez que la planta alcance su pleno rendimiento figura la divulgación de su funcionamiento, mediante un programa de visitas dirigido a instituciones, entidades, colectivos y ciudadanía interesada, que podrán conocer de primera mano los procesos tecnológicos y los sistemas de control aplicados en la instalación. La finalidad de la iniciativa será mostrar los rigurosos controles de seguridad, la eficacia y las garantías de todas las etapas del proceso productivo.

La puesta en marcha de estas instalaciones ha supuesto la creación de más de medio centenar de empleos directos e indirectos en la comarca; de ellos, una veintena durante las obras de construcción. Actualmente la planta cuenta con un equipo de seis profesionales responsables de su operación, mientras que el empleo indirecto supera la treintena de puestos, incluyendo transportistas y otros servicios profesionales vinculados a la actividad y mantenimiento de las instalaciones.

Las obras de construcción se han desarrollado durante el último año y medio siguiendo exigentes estándares de calidad, seguridad y sostenibilidad, con el objetivo de garantizar la máxima fiabilidad ambiental y operativa de las instalaciones. Tras su finalización, la planta fue inaugurada oficialmente el pasado mes de diciembre en un acto que reunió a más de 200 asistentes, entre ellos agricultores y ganaderos de la comarca, además de representantes institucionales, científicos y del sector energético, que mostraron su respaldo al proyecto.

La planta se ubica a siete kilómetros del núcleo urbano de La Calahorra y tiene previsto procesar cada año 104.000 toneladas de residuos agroganaderos y del sector agroindustrial del entorno, como gallinaza, purín porcino, alperujo, lactosuero y otras corrientes orgánicas procedentes de la agroindustria, todas ellas generadas en un radio cercano a las instalaciones.

A partir de estos recursos del sector primario se obtiene energía renovable que se inyectará directamente en la red gasista, gracias a la conexión ejecutada por Redexis mediante un ramal de 13 kilómetros, que permitirá transportar este gas renovable hasta consumidores domésticos e industriales.

La planta producirá también biofertilizante a partir del digestato generado durante el proceso de obtención del biometano. Este material contiene compuestos estabilizados que podrán aplicarse en los suelos agrícolas del entorno, contribuyendo a mejorar su calidad y fertilidad. Se trata, por tanto, de un modelo de bioeconomía circular que refuerza la sostenibilidad de las zonas rurales.

Además de los beneficios para el sector agroganadero del entorno, el proyecto contribuye a la generación de empleo y a la dinamización económica de la comarca, favoreciendo la fijación de población en un territorio como el Marquesado del Zenete, que afronta retos asociados al riesgo de despoblación.

Certificación de sostenibilidad

La planta ha obtenido recientemente el Certificado Internacional de Sostenibilidad y Carbono (ISCC), un sistema de referencia a nivel mundial que avala la producción sostenible, la trazabilidad y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en las cadenas de suministro de biomasa, biocombustibles, materiales circulares y bioenergía.

Las instalaciones han superado una auditoría exhaustiva destinada a verificar el cumplimiento de los exigentes requisitos necesarios para obtener esta certificación. La firma auditora Intertek ha sido la encargada de llevar a cabo este proceso de verificación, que refuerza el compromiso de AGR Biogás con la sostenibilidad, la economía circular y la reducción de emisiones, así como con el desarrollo de proyectos energéticos vinculados al territorio.

La certificación evalúa criterios ambientales, económicos y sociales asociados a la producción sostenible, e incluye la supervisión de la huella de carbono generada en el proceso. Este reconocimiento acredita la aplicación de estándares de sostenibilidad en toda la cadena de valor de la planta, valorando aspectos como la protección del entorno y de la biodiversidad, el impulso de prácticas agroganaderas sostenibles y el cumplimiento de las directivas europeas en materia de energías renovables, entre otros.

Por otro lado, y dentro del compromiso de la empresa con la calidad ambiental, se instalará un sistema avanzado de medición de olores en las propias instalaciones, junto a otro dispositivo en el núcleo urbano de La Calahorra, con el objetivo de realizar un seguimiento permanente de este parámetro y garantizar la calidad del aire en el entorno.

Formación especializada

El equipo profesional encargado de la puesta en marcha de la planta ha recibido recientemente formación especializada impartida por expertos europeos con amplia trayectoria en la operación de este tipo de instalaciones.

Entre ellos se encuentran el consultor griego Spyros Iliakis, especializado en operación y mantenimiento de plantas de biogás, y el italiano Fabrizio Bertolli, de la empresa Agratech, experto en seguimiento biológico de procesos de digestión anaerobia. Iliakis formó al equipo en el control de indicadores clave de rendimiento (KPIs), planes de mantenimiento, gestión de repuestos críticos y procedimientos de seguimiento de la operación diaria, incidiendo en la complejidad de los distintos procesos y en la importancia de detectar posibles desviaciones.

Por su parte, Bertolli centró su formación en los aspectos biológicos del proceso de digestión, abordando la toma de muestras, el análisis de resultados y las acciones correctivas necesarias en caso de desviaciones, así como la gestión del plan de alimentación de la planta en función del tipo de materia prima y de la época del año. Además, el experto italiano acompañará el seguimiento biológico de la instalación durante sus primeros meses de funcionamiento, lo que aportará una garantía adicional para el arranque eficaz de la planta.

Los profesionales responsables de la operación han completado así su preparación sobre el funcionamiento de los principales equipos, en una instalación caracterizada por un alto grado de automatización y el uso de tecnologías avanzadas, que garantizarán la calidad, seguridad y excelencia en su actividad.

David Piñero, director general de AGR Biogás, aguarda impaciente la entrada en operación de la planta: “Sabemos que nos jugamos mucho con este proyecto, pero estamos convencidos de que va a ser un éxito y que contribuirá a disipar muchas inquietudes y dudas sobre el biometano. Nuestro propósito no es otro que mostrar que el biometano es una oportunidad irrenunciable para la sostenibilidad futura de la economía andaluza, y que este gas abre un nuevo horizonte energético para la región”.

Andalucía, motor del biometano en España

Andalucía se perfila como una de las regiones con mayor potencial para liderar el desarrollo del biometano en España y consolidarse como referente europeo en esta energía renovable. Su potente sector agrícola y agroindustrial, junto con la abundancia de residuos orgánicos y el compromiso institucional, sitúan a la comunidad en una posición estratégica dentro de la transición energética.

Según estimaciones de Sedigas, Andalucía podría albergar hasta 334 plantas de biometano, con una capacidad de producción de 24 TWh anuales. Esta cifra permitiría cubrir aproximadamente el 50 % de la demanda actual de gas natural en la región. Además, el impacto ambiental sería significativo, con una reducción potencial de hasta 34 millones de toneladas de CO₂ al año, equivalente a retirar más de seis millones de vehículos de la circulación.

En este escenario, la creación de la Alianza Andaluza del Biogás (A2BiO) ha marcado un paso decisivo. Impulsada por la Junta de Andalucía y formada por más de 90 entidades públicas y privadas, entre ellas Sedigas, esta plataforma busca coordinar el desarrollo del sector bajo criterios de sostenibilidad, competitividad y aceptación social.

El desarrollo del biometano no solo representa una oportunidad ambiental, sino también económica y social. La construcción y operación de estas instalaciones movilizarían inversiones superiores a 5.500 millones de euros y generarían más de 8.000 empleos directos e indirectos, además de unos 71.000 durante la fase de construcción.

En este contexto, el biometano se posiciona como una herramienta clave para dinamizar el medio rural, fijar población y diversificar la economía en zonas afectadas por la despoblación.