"Mantenemos intacta nuestra vocación de servicio" | Juan Andrés Diez de Ulzurrun, presidente de BBG



Con la llegada del metanero número 1.000 y nuevos proyectos en el horizonte,Bahía de BIzkaia Gas se prepara para seguir siendo un actor clave en la transición energética, explorando nuevas oportunidades con el hidrógeno y el CO₂. Juan Andrés Diez de Ulzurrun, presidente de BBG, repasa los más de 20 años de trayectoria de la regasificadora más utilizada del sistema gasista español.

Tras más de 20 años de actividad, y el hito de haber recibido recientemente al metanero número 1.000 en sus instalaciones, ¿Cuál sería su balance de la trayectoria de BBG?

Creo que los objetivos iniciales de garantizar un acceso seguro y diversificado a una energía clave como es el gas natural para hacer competitiva nuestra industria y mejorar el confort de hogares y del sector terciario, se mantienen intactos desde la concepción del proyecto hasta este momento. BBG se ubicó estratégicamente en el Puerto de Bilbao, próxima a una importante y demanda de gas natural, conectada a través de la red básica de gasoductos con el resto de la península y con Francia, y junto al almacenamiento subterráneo de Gaviota, en la costa de Bizkaia. 

Su posición geográfica es estratégica, dado que el estar ubicada en la bahía atlántica, nos ha permitido recibir y cargar gas natural licuado (GNL) de más de 12 orígenes y destinos. Tras su diseño, construcción y puesta en marcha en 2003, se amplió su capacidad de almacenamiento con otro tercer tanque de 150.000m3 de GNL en 2015 y, en estos momentos, nos encontramos a la espera de obtener la autorización administrativa para poder construir un segundo cargadero de cisternas, necesario para atender la demanda existente. En resumen, mantenemos intacta nuestra vocación de servicio, maximizando de la utilización de nuestras instalaciones.

¿Cuál diría que es el carácter distintivo de esta planta?

Fundamentalmente, nuestra vocación de servicio, contando con un ecosistema portuario muy seguro y eficiente. La Autoridad Portuaria y los servicios conexos (practicante, remolque, amarre, vituallas, aduanas, Marpol, etc.) trabajan de manera coordinada para, de modo seguro, minimizar los tiempos de descarga y carga de GNL. 

La planta está participada al 50% por un organismo público como el Ente Vasco de la Energía y una compañía privada como Enagás. ¿Qué balance puede hacerse de esa alianza público-privada, especialmente a la hora de la gestión?

Es sin duda una gran alianza. La estrategia de BBG es coincidente tanto para Enagás como para elEnte Vasco de la Energía (EVE). Enagás aporta la visión de más de 50 años de experiencia en la gestión y operación de infraestructuras gasistas, y el EVE la visión energética del Gobierno Vasco. Todas las decisiones del Consejo de Administración se toman por unanimidad.

Nuestros clientes y el resto de partes interesadas aprecian y confían en este tándem.

Las regasificadoras se han convertido en buena medida en infraestructuras clave para la garantía de suministro energético de España y Europa. ¿Qué papel juegan en un contexto tan complejo y volátil como el actual?

Ni en Europa ni en España disponemos de suficiente energía autóctona para garantizar nuestro suministro y cubrir nuestras necesidades. Las plantas de regasificación, por lo tanto, son claves para acceder a un mercado global con orígenes muy diversos y que, tal y como se está demostrando, flexibilizan de qué regiones y países podemos traer el GNL. Tal vez por su posición geográfica, la Península Ibérica ha transformado la necesidad en virtud y, en estos momentos, cuenta con ocho plantas de regasificación. Esto nos da una importante capacidad para recibir GNL, almacenarlo, regasificarlo, satisfacer la demanda peninsular e incluso enviarlo a otros países europeos, tanto en estado líquido (GNL) por barco como en gaseoso (gas natural) por gasoducto.

BBG ha anunciado recientemente que está preparando sus instalaciones para poder operar con otras moléculas como el hidrógeno. ¿En qué plazo temporal y con qué expectativas?

Desde su constitución, BBG ha contribuido al proceso de descarbonización de la economía permitiendo el acceso a una energía menos emisora que las energías a las que ha venido sustituyendo. Y ello, no sólo por la ventaja de disponer de la molécula con menor proporción de carbono de todos los combustibles tradicionales, sino también por permitir una mayor eficiencia en las aplicaciones en las que se utiliza: mejora la combustión en hornos y calderas, cogeneración, etc. En esa línea, BBG mantiene su objetivo de descarbonizar a través de otros vectores energéticos dentro de su ámbito de actuación.

Estamos preparados para diseñar procesos con hidrógeno, amoniaco o CO­2. Concretamente, BBG participa en un Proyecto de Interés Común (PCI) que, con Enagás y Teréga, se ha presentado a la Comisión Europea. La labor de BBG en este proyecto será la de licuar, almacenar y cargar en buques CO2, o bien recibir y descargar buques de CO2 licuado, para almacenarlo y regasificarlo.

Los plazos de inicio del proyecto dependerán de la aceptación del proyecto PCI en Europa y se desarrollará en unos 4 años y medio, es decir, dos años para obtener las autorizaciones, permisos y financiación, y unos 30 meses para su ejecución.