“La descarbonización solo será posible con colaboración público-privada” | Cristina Rivero, directora general del Club Español de la Energía



Cristina Rivero asume la dirección general del Club Español de la Energía con el reto de preservar su papel como espacio de diálogo, rigor y formación en un contexto marcado por la transición energética, la necesidad de competitividad industrial y la creciente preocupación por la soberanía energética europea. En esta entrevista repasa los principales desafíos del sector, el papel del gas natural y los gases renovables, la importancia de la estabilidad regulatoria y el compromiso de la industria con la descarbonización.

Por Cuper Doval

Sucede en la dirección general del Club Español de la Energía a Arcadio Gutiérrez Zapico. ¿Cuál cree usted que es el legado más valioso que recibe?

Creo que el principal legado que ha dejado Arcadio es la vocación de diálogo y la empatía. Enerclub es un espacio donde todos tienen cabida y pueden expresar sus diferentes opiniones con vocación de aportar y enriquecer el debate. Esto me parece especialmente importante en el contexto actual de polarización y desinformación. En el Club se ha conseguido preservar un espacio de rigor, positivismo y ganas de colaborar que me parece esencial y que, desde luego, es mi primer objetivo mantener.

¿Cuáles son sus objetivos y prioridades al frente de Enerclub?

Queremos ser un referente por nuestro rigor e imparcialidad y que pueda ser útil tanto para los profesionales del sector como para los consumidores energéticos, las administraciones, los reguladores, los organismos e instituciones y para la sociedad en general. La formación es un pilar básico que intentaremos reforzar, así como la comunicación con la sociedad y con los demás sectores. En el ámbito europeo sería muy útil acercarnos más a las instituciones comunitarias, reforzando la presencia de nuestro sector en el centro de la toma de decisiones, especialmente en unos años complejos y de gran transformación para la Unión Europea.

El Club Español de la Energía se ha consolidado como un foro de referencia para el diálogo entre administraciones, empresas y sociedad. Desde ese observatorio privilegiado, ¿cuáles son las ventajas que ofrece ese espacio para el intercambio de saberes y experiencias?

Creo que en materia de energía las inquietudes del sector son múltiples en este momento. Tenemos por delante unos retos ambientales magníficos, pero nos enfrentamos además a un escenario inquietante en la Unión Europea, en el que mi máxima preocupación es la posible fragmentación del proyecto europeo. Tenemos muy buenos diagnósticos de la situación, pero hace falta, desde mi punto de vista, una apuesta mucho mayor por un proyecto europeo fuerte y consolidado que nos permita acometer las transformaciones que estimemos oportunas. La competitividad industrial y la capacidad de crear las condiciones habilitantes para la transición energética que buscamos son clave en estos momentos, y muchas actuaciones podrían dar un impulso decidido: reducir las barreras administrativas, acortar los plazos e incertidumbres en la tramitación de permisos, o diseñar e implantar herramientas eficaces que permitan a las empresas avanzar en sus objetivos de sostenibilidad sin perder competitividad. Y no menos importante es la percepción social y la aceptación ciudadana de los cambios que queremos impulsar.

Desde hace cuatro décadas, Enerclub vuelca sus esfuerzos en un ambicioso programa de formación. ¿Qué adaptaciones requiere para satisfacer las nuevas demandas del alumnado en un momento de profundas transformaciones tecnológicas?

La oferta formativa de Enerclub se caracteriza por ser muy actual, añadiendo programas nuevos que se adaptan constantemente a los temas de máximo interés y a las demandas del sector. Su principal valor añadido es que contamos con profesores que son profesionales en activo y de reconocido prestigio, lo que ofrece una visión práctica y muy actualizada a los alumnos de todos los temas que se imparten.

La Red de Jóvenes del Club muestra una inequívoca vocación de responder a las necesidades de las nuevas generaciones de profesionales del sector. ¿Qué ventajas ofrece ese espacio para el intercambio de saberes y experiencias?

La Red de Jóvenes de Enerclub busca crear un espacio en el que los jóvenes profesionales del sector o interesados en el mundo de la energía puedan completar su formación, compartir conocimiento y tejer una red de contactos que les resulte útil. Queremos acercarnos a los jóvenes para conocer sus inquietudes respecto al sector energético y enriquecer el talento. Además, tratamos de ser el punto de encuentro de los distintos grupos de jóvenes que existen en otros comités o asociaciones. Intentamos ofrecer distintas actividades que puedan resultarles útiles y satisfactorias.

El año pasado los Cuadernos de Energía que edita la asociación cumplieron dos décadas. ¿Qué balance hace de esa larga trayectoria?

Cuadernos de Energía es una publicación que nació a principios de 2004 de la mano de Deloitte y Garrigues. No son muchas las revistas que hayan podido cumplir veinte años y, además, en el caso de Cuadernos, narran la historia energética de nuestro país, desempeñando una importante función de divulgación en esta materia. Han sido veinte años, setenta y ocho números y más de mil quinientos artículos, en los que se ha hablado de la energía desde la perspectiva técnica, medioambiental, económica o geopolítica, entre otras. Ha sido todo un éxito llegar hasta aquí y vamos a seguir trabajando, a través de Cuadernos de Energía y de otras publicaciones y formatos, para posicionar al Club como fuente de referencia en conocimiento del sector energético a nivel global.

Viene de dirigir el Departamento de Industria, Energía, Medio Ambiente y Clima de la CEOE. Desde esa experiencia, ¿cómo evalúa la evolución del compromiso de la industria española con la sostenibilidad y la descarbonización?

Para mí no hay ninguna duda sobre el compromiso de la industria española con los objetivos de descarbonización que ha asumido la Unión Europea y con la sostenibilidad en general. CEOE es un lugar inmejorable para comprobarlo, y así he podido hacerlo durante estos años. La industria ha asumido el reto y no queda ni un solo sector industrial que no haya reorientado su estrategia sobre esa base, repensando su modelo con la sostenibilidad en su horizonte.

Uno de los grandes desafíos que tiene ante sí el sector industrial es avanzar en su descarbonización sin comprometer su competitividad. ¿Qué papel atribuye a las alianzas público-privadas en la consecución de ese objetivo?

La colaboración público-privada no solo es la principal palanca para conseguir la descarbonización, sino la única. Es la única manera de poder conjugar descarbonización y competitividad. Debemos ser capaces de llevarla a un plano muy distinto del actual; necesitamos formas más innovadoras y eficaces de cooperación, y aún tenemos mucho margen de mejora.

El gas natural sigue siendo una fuente esencial para la industria, especialmente en sectores intensivos en energía. Impelidos a afrontar la descarbonización de sus procesos productivos, ¿hacia qué fuentes de energía están volviendo sus ojos?

Los sectores intensivos en energía llevan en su ADN la optimización de sus consumos energéticos y se enfrentan ahora al reto de que los vectores energéticos que utilicen sean cada vez menos intensivos en emisiones de carbono. Ante este escenario, no todos se encuentran en la misma situación: en algunos procesos el cambio de combustible es más sencillo, pero hay aún procesos que no tienen alternativa tecnológica y que deben seguir utilizando gas natural, que desde el principio se identificó como el combustible de transición. En función del sector y del proceso, alternativas menos emisoras como la electricidad o los gases renovables van ganando terreno cuando las condiciones lo permiten.

El impulso de modelos de economía circular se presenta como una vía ineludible para alcanzar los objetivos de descarbonización de nuestra economía. ¿Qué retos y oportunidades presenta para la industria española?

La economía circular es, en efecto, un camino imparable por muchas razones. La primera es la optimización del uso de recursos en un planeta en el que las tasas de utilización no paran de crecer y en el que derrochamos materias que son perfectamente reutilizables o utilizables en otros contextos, con el consiguiente ahorro económico, pero también de energía, agua y otras variables. Es, por tanto, una evolución de sentido común su avance. Además, constituye una sinergia esencial con la descarbonización. Está demostrado que para cumplir los compromisos climáticos que hemos asumido harán falta palancas adicionales a la simple reducción directa de emisiones de gases de efecto invernadero. Actuaciones como la valorización de residuos, por ejemplo, aportan múltiples beneficios ambientales, y proyectos como las plantas de biometano cierran círculo aunando descarbonización, gestión de residuos y arraigo al territorio.

¿Qué papel juega la estabilidad regulatoria en el proceso de transición energética?

La estabilidad regulatoria es esencial; debería constituir los cimientos del proceso de transición energética. Es imposible acometer las ingentes inversiones que requiere la transición. Recordemos que, solo para España y solo para 2030, el PNIEC estima esta cantidad en 300.000 millones de euros, de los cuales el 80% procederá de fuentes privadas. Ningún inversor acometerá semejantes inversiones si percibe que no hay estabilidad regulatoria.

La transición hacia un nuevo modelo energético implica al tejido empresarial, pero también a la sociedad en su conjunto. ¿Considera suficientes los canales de comunicación disponibles para el intercambio de experiencias e inquietudes?

No sé si son los canales o lo que percibimos a través de ellos lo que falla, pero desde luego es necesaria una mayor implicación de la sociedad, y eso pasa por un mejor conocimiento y por una información de calidad y contrastable. Desde Enerclub intentamos precisamente eso: proporcionar conocimiento y generar debates rigurosos en los que se expongan las distintas opciones. Además, debemos lograr que esa información llegue a la sociedad, que al final es el cliente o consumidor que también debe adaptar su comportamiento y estar a la altura del reto.

La crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania ha convertido en perentoria la preocupación de Europa por reforzar su soberanía energética. ¿Qué pasos considera prioritarios?

España cuenta en la actualidad con una dependencia energética cercana al 70%, cifra superior a la media europea, y apuesta por reducirla hasta el 50%, según el PNIEC, con un enfoque amplio que promueve una mayor autonomía estratégica. Para ello es esencial incrementar la producción energética interna, aprovechar el gran potencial renovable del país y disponer de un mix diversificado de energías limpias. Promover una mayor autonomía estratégica requiere conocer el potencial real de todos los recursos del territorio y su posible valorización.

En el actual contexto de transición, ¿qué fuentes energéticas considera que marcarán el camino hacia una economía baja en carbono?

Todos los agentes definen la transición energética en España como una oportunidad que debemos ser capaces de transformar además en una ventaja competitiva. Nuestros recursos renovables, nuestra posición geográfica y la disponibilidad de suelo deben estar en la base de esta transformación. Si queremos acometer las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero que marcan nuestros compromisos y que ya están recogidos en nuestras leyes, todas las fuentes renovables van a tener que desempeñar un papel.

¿Qué papel estima que tendrán en el futuro el gas natural y los gases renovables dentro del mix energético europeo?

El gas natural continúa siendo una pieza importante en el mix energético por su capacidad de flexibilidad, almacenamiento y respaldo a las renovables. Con la progresiva incorporación de los gases renovables, como el biometano y el hidrógeno renovable, seguirá desempeñando un papel esencial para la generación eléctrica, los consumidores domésticos y el tejido industrial. Además, España cuenta con infraestructuras gasistas robustas y una diversa red de suministros, lo que nos sitúa en una posición privilegiada como hub energético europeo. Por lo que respecta al hidrógeno, cabe resaltar que el 20% de los proyectos mundiales parten de España. El corredor de hidrógeno H2Med y la red troncal española de hidrógeno fueron incluidos como Proyectos de Interés Común de la UE en 2024. Además, contamos con un 27% de proyectos en situación de fuerte potencial, según la Agencia Internacional de la Energía, aunque su evolución dependerá de la normativa.

A lo largo de su carrera ha desempeñado diversos puestos de responsabilidad en un ámbito tradicionalmente masculino. ¿Ha encontrado dificultades?

Es evidente que hay avances en cuanto a la presencia y liderazgo de la mujer, basta con mirar a las generaciones más jóvenes. He de decir que en el ámbito de las políticas climáticas, que ha ocupado gran parte de mi carrera profesional, generalmente hay una gran presencia de mujeres, no tanto en las profesiones STEM, donde aún queda una brecha por recortar, y en el sector energético, donde tradicionalmente ha habido mayor presencia masculina. Sinceramente, no puedo decir que haya encontrado dificultades ni barreras por el hecho de ser mujer.

Por último, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a las nuevas generaciones de profesionales que aspiran a construir un futuro energético más sostenible?

Sobre todo, que es un proyecto que merece la pena. Conseguir un futuro energético más sostenible implica mejorar nuestro medio ambiente, optimizar nuestros recursos, modernizar nuestros sistemas y crear nuevos procesos y modelos de negocio. Requiere grandes dosis de innovación, investigación, formación y comunicación, además de alianzas, propósito y compromiso. No se me ocurre un horizonte más prometedor para los jóvenes profesionales que quieran participar en este reto y sentirse partícipes de un futuro mejor.