“El sistema gasista debe combinar seguridad, sostenibilidad y descarbonización” | María Junco, directora general de Gestión Técnica del Sistema en Enagás



Con más de 15 años en Enagás y una trayectoria consolidada en el sector energético, María Junco asumió en 2024 la Dirección General de Gestión Técnica del Sistema. En esta entrevista repasa los grandes retos de la transición energética, el papel estratégico del gas y su sistema logístico, y el impulso de vectores renovables como el hidrógeno, sin olvidar la importancia de avanzar hacia una verdadera diversidad en el liderazgo del sector.

Por Juan Carlos Giménez

¿Cuáles son las funciones clave de una entidad como Enagás GTS en el sector gasista español?

El Gestor Técnico del Sistema nació para ser el garante de la seguridad de suministro y responsable de coordinar a todos los agentes para lograr la correcta operación del sistema, desde el punto de vista físico y desde punto de vista comercial. Esta misión de preservar la seguridad de suministro tiene una visión de corto plazo, cada día, cada hora, pero también una visión a largo plazo, como responsables de la propuesta técnica de planificación de infraestructuras. Además de todo ello, recientemente hemos asumido la responsabilidad de gestionar el sistema de certificación de garantías de origen de gas renovable, clave para la descarbonización de la economía.

Como entidad que gestiona el sistema en su conjunto, un alto grado de interlocución y coordinación con las diferentes compañías del sector parece un requisito imprescindible.

Efectivamente, nuestro sistema gasista está constituido por múltiples compañías, cada una con un cometido o una responsabilidad. Para que el sistema funcione adecuadamente es esencial respetar los roles y responsabilidades de cada uno, apostar por los máximos estándares de transparencia, así como disponer de foros que nos permitan cuidar la comunicación, como el Comité de Seguimiento del Sistema Gasista, el Comité Técnico, el Comité de Sujetos, en que debatimos, construimos y escribimos el guion energético del mañana.

La seguridad del suministro energético es un elemento de vital importancia, como se ha puesto  especialmente de manifiesto con motivo del apagón. ¿El sector gasista se encuentra a salvo de incidencias equiparables a lo sucedido el 28 de abril en el sistema eléctrico?

El sector gasista presenta una diferencia frente al eléctrico en este sentido, y es que el gas es almacenable, lo que nos permite contar con un stock en el tubo y en las plantas; por ello, nuestras incidencias no tienen por qué producirse con la misma celeridad. El sector energético en general está sujeto a riesgos geopolíticos globales, por eso es esencial monitorizar continuamente el mercado, escuchar al sector, repensar con humildad cómo pueden mejorarse los procesos y entrenarse continuamente con simulacros, test de intrusión, etc.

¿Hasta qué punto representa un problema -como a menudo se menciona en el caso del sistema eléctrico- la falta de conexiones directas con el resto de Europa?

Si algo nos ha enseñado la invasión de Rusia a Ucrania, es la importancia de contar con un suministro energético seguro al mismo tiempo que avanzamos en el proceso de descarbonización. Europa está dando muchos pasos para lograr una transición energética que garantice simultáneamente la seguridad, la competitividad, la equidad y la protección del consumidor final. De ahí la importancia que tienen las planificaciones europeas, TYNDP, de gas, electricidad e hidrógeno, que concluyen en proyectos de Interés Común Europeo (PCIs), que son aquellos que tienen impacto transfronterizo y reciben subvenciones para su desarrollo. En el caso español, nuestra condición de isla energética ha determinado muchas decisiones de política energética, y una de ellas es posicionarnos en primera línea en el futuro despliegue de conexiones, tanto en el sector eléctrico -con la interconexión del golfo de Vizcaya, que ha recibido una importante subvención del BEI- y en el sector de H2 -donde todos los proyectos PCI, incluido el H2Med han recibido importantes fondos de CINEA-.

Con motivo del apagón, el sistema gasista ha demostrado el papel vital que desempeña para contribuir a la seguridad del sistema energético español, con los ciclos combinados como elementos clave. ¿Cree usted que lo ocurrido puede llevar a una reconsideración de este tipo de centrales?

El ecosistema energético ha entendido desde siempre el importante rol que tienen y van a seguir teniendo estas centrales en los próximos años, como respaldo de las renovables. Su importancia no sólo recae en su potencia firme, sino en su contribución al control dinámico de tensión, aspecto que seguro será abordado convenientemente por los reguladores en los próximos meses. Desde el GTS estimamos que tendrán que afrontar puntas cada vez mayores, lo que supone un reto en la operativa y en la sostenibilidad económica, no sólo de los ciclos combinados, sino en todas las infraestructuras y cadena logística del sistema gasista. Es importante señalar en este contexto que las infraestructuras de gas contribuyeron de forma esencial a la recuperación del sistema tras el cero eléctrico, atendiendo la demanda de gas para la producción de electricidad con ciclos combinados.

En un plano más general, ¿cómo valora la integración de los gases renovables en el sistema, y cuál sería la hoja de ruta a seguir a corto y medio plazo? ¿Existe algún límite a la hora de introducir gases renovables en la red de gasoductos?

Aunque se han dado importantes pasos adelante, la integración de gases renovables en España sigue siendo uno de los grandes desafíos del sistema. Con el despliegue regulatorio que estamos viendo en los últimos meses, especialmente tras la publicación de la Circular 2/2025 de la CNMC, estoy convencida de que vamos a ver grandes avances. La producción de biometano es una tecnología suficientemente madura, y se trata de una molécula 100% compatible con las infraestructuras del sistema y con las instalaciones de los consumidores. Por tanto, debemos poner el foco en la legitimidad social y en la competitividad de su uso para los consumidores. En el caso del hidrógeno, que está llamado a ser un vector energético en sí mismo, su integración en el sistema gasista tiene una serie de retos en la actualidad. Enagás, como gestor provisional de la red de hidrógeno (HTNO), está trabajando para impulsar la futura red troncal española de hidrógeno para que en 2030 oferta y demanda queden perfectamente conectadas.

¿Cuál es su visión respecto a un futuro modelo energético descarbonizado, y qué papel puede jugar el gas como fuente de suministro de transición?

La demanda de gas lleva años situándose entre los 300 y los 400 TWh anuales, y el 60% de este consumo, aproximadamente, va destinado a la gran industria, industria esencial para nuestro país, como es el refino, la química-farmacéutica, la agroalimentaria, metalúrgica, textil, papelera, construcción, etc. La mayor parte de estas industrias son difícilmente electrificables, y, por tanto, su suministro con gas y, cada vez más con gases renovables, va a seguir siendo clave. El sector residencial, si bien en España representa sólo un 15% del consumo, es tremendamente capilar, hasta llegar a más de 8 millones de puntos de suministro, lo que significa que son varios millones de familias dependientes del gas para sus calefacciones, calderas o cocinas. Una descarbonización de este sector debe tener en cuenta el nivel adquisitivo y la capacidad de las familias para afrontar los costes necesarios para ello, porque nuestra transición energética tiene un segundo apellido tan importante como el primero, y es que debe ser justa. Por último, el sector del transporte, aunque hoy en día representa una cuota pequeña de la demanda, cada año presenta crecimientos, en el transporte pesado por carretera, y muy especialmente, en el bunkering, que, a juzgar por el interés de los comercializadores en los slots a largo plazo, será un vector con mucha penetración a futuro.

El hidrógeno verde como nuevo vector energético es otra de las grandes expectativas de cara a ese futuro descarbonizado. ¿Cómo se contempla su desarrollo desde el punto de vista de la gestión técnica del sistema gasista?

El Paquete de Gas e Hidrógeno renovable aprobado hace un año por la Comisión Europea ha dejado claro que hidrógeno es un nuevo vector energético con un despliegue regulado a imagen y semejanza del sistema gasista. La implantación del modelo de gestión técnica del sistema contará con la transposición de la directiva a aprobar por el Ministerio y de la que hemos podido formar parte gracias a la consulta previa lanzada también el año pasado por el Ministerio. La gestión técnica del sistema de hidrógeno abordará una propuesta técnica de planificación, muy integrada con la planificación gasista, especialmente en ámbitos como el repurposing de infraestructuras y la migración de demanda. Otro aspecto importante será el modelo de acceso, con transparencia y con un acceso no discriminatorio, para impulsar el desarrollo del mercado. Otro tema esencial a abordar es el modelo de balance, tanto físico como comercial. El foco que deberemos tener a corto plazo deberá ponerse, por un lado, en Europa, ya que los Network Codes que desarrolle ENNOH marcarán el punto de partida, y, por otro lado, en el periodo transitorio, ya que hay decisiones que condicionan el largo plazo, pero para los que la regulación tardará en materializarse.

¿Tiene Enagás GTS alguna iniciativa en marcha de cara a la optimización de la gestión técnica del Sistema Gasista español? La casi omnipresente inteligencia artificial, por ejemplo, ¿puede jugar un papel relevante en el futuro?

Sin duda, la inteligencia artificial está revolucionando el sector y la gestión técnica el sistema, con la cantidad de datos que maneja, no se va a quedar atrás. Tenemos en marcha dos proyectos tan ambiciosos, como necesarios: la migración a nuevo sistema logístico SLATR 3.0, y la transformación de la operación del sistema. Este último tiene por objeto optimizar el funcionamiento del sistema combinando la seguridad de suministro, la sostenibilidad económica y la máxima descarbonización, gracias a la implantación de herramientas digitales, como simuladores o predictores, y, sobre todo, a un sólido sistema de datos correctamente gobernados. La hibridación de inteligencia artificial con nuestra inteligencia biológica va a transformar nuestro sector redundando en beneficios para todos los que formamos parte de él.

Para concluir, y desde un punto de vista más personal, ¿cómo valora la presencia femenina en puestos de alta dirección en el sector gasista?

Soy una firme defensora del poder de la inteligencia colectiva y ésta se apoya, necesariamente, en integrar la diversidad de pensamiento, especialmente en un sector como el nuestro, con tanto peso geopolítico, con problemas tan complejos que abordar y con un impacto social cada vez más evidente. La diversidad de género ha sido, sin duda, la que más ha avanzado en los últimos años, gracias a la conciencia de las administraciones, al compromiso de las empresas y al impulso de asociaciones como AEMENER, Club WET y Eje&Con. Ahora podemos ver a grandes mujeres ocupando puestos de alta dirección, sin que ello suponga una renuncia a su esencia, a sus valores o a su familia. Así que, creo que, definitivamente, el techo de cristal ha desaparecido, pero tenemos la responsabilidad de preservar esta victoria y seguir garantizando una auténtica inclusión, no sólo de género, sino de todo tipo de pensamiento.