Ell cierre del estrecho de Ormuz y la creciente preocupación por la seguridad del suministro están impulsando una redefinición de las estrategias de inversión energética. Así lo refleja la edición de 2026 del informe anual World Energy Investment de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que explora las repercursiones de la crisis de Oriente Medio en diferentes sectores y regiones.
Las Agencia prevé que la inversión energética mundial alcance los 3,4 billones de dólares en 2026, lo que representa un ligero aumento interanual. Se espera que unos 2,2 billones de dólares se destinen a redes, almacenamiento, combustibles de bajas emisiones, energía nuclear, renovables, eficiencia y electrificación, mientras que unos 1,2 billones se invertirán en petróleo, gas natural y carbón.