La European Biogas Association (EBA) monitorea anualmente las inversiones en biometano para pronosticar el crecimiento del sector e identificar mejor las tendencias, los factores impulsores y las brechas del mercado. La tercera edición de su Biomethane Investment Outlook identifica un creciente compromiso de la industria, con un total de 28.000 millones de euros asignados a la producción de biometano. Esto representa un crecimiento de 1.000 millones de euros en comparación con las inversiones identificadas hace un año.
Las cifras presentadas se basan en las respuestas de 28 inversores y desarrolladores de proyectos dentro de la EBA, así como en informaciones sobre inversiones declaradas públicamente.
El informe confirma el auge del biometano como vector clave para la transición energética en Europa. Según los datos recopilados, la capacidad instalada de producción de biometano ha alcanzado los 7 bcm/año, lo que supone un incremento del 9 % respecto al año anterior. De este total, un 85 % corresponde a países de la UE-27, consolidando el liderazgo europeo en el desarrollo de esta fuente de energía renovable y autóctona.
Francia lidera el ranking europeo tanto en número de plantas (760) como en capacidad instalada, seguida de Alemania e Italia. En total, Europa cuenta ya con 1.678 plantas operativas, de las cuales más de 1.480 se encuentran en países de la Unión Europea. Este crecimiento sostenido responde a la creciente ambición climática de los Estados miembros y a la necesidad de fortalecer la seguridad energética a través de fuentes locales y sostenibles.
El estudio también destaca la creciente integración del biometano en las infraestructuras gasistas existentes: más del 85% de las plantas están conectadas a la red, lo que facilita su aprovechamiento directo para usos industriales, domésticos y en movilidad. En cuanto a las materias primas utilizadas, predominan los residuos agrícolas, lo que refuerza la aportación del biometano a la economía circular.
Apostamos por que España acelere su despliegue de plantas de biometano y se posicione como un actor relevante en el mapa europeo. Contamos con el potencial, el conocimiento técnico y la infraestructura para lograrlo. El biometano no solo contribuye a los objetivos climáticos y energéticos, sino que también genera empleo, dinamiza el entorno rural y reduce la dependencia energética del exterior.
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