La Reunión Anual de Sedigas defiende la resiliencia del sistema gasista como pilar imprescindible de la seguridad energética

«Resiliencia»: esta fue una de las palabras más escuchadas en el transcurso de las sesiones de la 52ª Reunión Anual de Sedigas, que se celebró el pasado día 21 de mayo en el espacio El Beatriz. Con ella los ponentes y panelistas subrayaron el rasgo que define las infraestructuras del sistema gasista español y que hace de ellas, por una parte, un pilar imprescindible de de la seguridad energética nacional y europea, por otra, el puente que hace practicable la vía hacia la descarbonización a través de los gases renovables.

La jornada, convocada bajo el lema bajo el lema 'Infraestructuras gasistas, transición energética y seguridad de suministro para España y Europa', fue el marco elegido por el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, para anunciar la apertura del trámite de audiencia pública del proyecto de Real Decreto de impulso del biometano. Groizard destacó que esta propuesta normativa y la del Sello de excelencia social, territorial y ambiental para las instalaciones de biometano son «la punta de lanza» de la apuesta del Gobierno por este gas renovable como vector energético de la transición.

En su intervención, el secretario de Estado de Energía se refirió a «la urgencia» de preparar cambios estructurales: «La misma urgencia tiene lo inmediato que lo estructural. Y lo estructural, el siguiente capítulo es el de los gases renovables: sustituir la molécula importada por molécula renovable autóctona. Reconocer la imporancia de las infraestructuras gasistas -añadió- es el punto de partida del impulso a la molécula renovable, que reclama la adopción de una decisión de país».

En su discurso inaugural, el presidente de Sedigas, Joan Batalla, había señalado que la actual complejidad del escenario geopolítico ha devuelto al centro de la agenda económica, social y política la preocupación por la seguridad de suministro. La invasión rusa de Ucrania, el conflicto en Oriente Medio, las tensiones arancelarias, la volatilidad de los mercados energéticos, los fenómenos climáticos extremos y episodios recientes como el apagón de abril de 2025 envían, según Batalla, dos mensajes inequívocos: el primero, la sólida capacidad de la respuesta del sistema gasista; y, segundo, la importancia crítica de disponer de sistemas energéticos «robustos y resilientes»: «Desde sensibilidades, responsabilidades y perspectivas diferentes, lo que debe prevalecer es una convicción común y la voluntad de construir un sistema energético más seguro, más sostenible y más competitivo para nuestro país».

El presidente de Sedigas defendió que la seguridad energética ha de ser objeto de una planificación estratégica que combine garantía de suministro, competitividad y asequibilidad. En ese sentido, recordó que pocas veces el sector gasista español ha afrontado una coyuntura tan exigente y, al mismo tiempo, tan decisiva para su futuro: «Nos encontramos ante un periodo que condicionará buena parte de las decisiones energéticas, industriales y regulatorias de la próxima década”, señaló, en referencia a la revisión del marco retributivo de las actividades reguladas del sector gasista para el período 2027-2032.

España dispone de uno de los sistemas gasistas «más robustos, resilientes y diversificados de Europa», sustentado, recordó Batalla, en infraestructuras estratégicas integradas por plantas de regasificación, almacenamientos, interconexiones internacionales y una extensa y capilar red de transporte y distribución. Este sistema será el que permitirá a España explotar uno de los mayores potenciales de producción de biometano en Europa: «Convertir ese potencial en una realidad industrial requiere estabilidad normativa y una acción coordinada de las administraciones públicas. Necesitamos certidumbre, marcos regulatorios adecuados y acelerar autorizaciones, eliminar barreras e impulsar la demanda”», reclamó.

Daniel Calleja, director de la Representación de la Comisión Europa en España, tomó la palabra durante la apertura insstitucional para subrayar la importancia de reforzar la autonomía estratégica: «Adaptarse al nuevo escenario internacional: esa es la agenda política y económica de la Unión. Y en ella, la energía, presente desde los mismos orígenes de la construcción europea y del Tratado del Carbón y el Acero, vuelve a estar en el centro de las preocupaciones». En ese proceso de adaptación, afirmó, «competitividad, sostenibilidad y seguridad de suministros no son objetivos antitéticos, son complementarios: se refuerzan mutuamente».

Calleja defendió el papel fundamental que los gases renovables, singularmente el biometano y el hidrógeno, tienen en la consecución de estos tres objetivos: «Europa es líder mundial en producción de biogás y biometano. En 2023 alcanzamos los 19bcm y se incremento un 12% la inyección de gases renovables a la red. De esos 19 bcm, 7 fueron de biometano. Se trata de una cifra importante, si bien apenas representa el 2% de la demanda total de gas de la Unión. Ese 2% no es un techo, es un punto de partida. Sin duda, el biometano será un ingrediente importantísimo de la receta para conseguir nuestra autonomía estratégica y reforzar la seguridad de aprovisionamiento».

Tras las intervenciones de Groizard, Batalla y Calleja, tomaron la palabra los primeros ejecutivos de las compañías que asumen las tres vicepresidencias de Sedigas: Naturgy, Enagás y bp. En su intervención, el presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, presentó el sistema gasista como la solución al trilema energético. El gas natural y los gases renovables permiten, según Reynés, avanzar hacia una transición energética ordenada, segura y eficiente. Asimismo subrayó el papel de las infraestructuras existentes como una ventaja estratégica para España: «Dejemos de asociar el gas únicamente con emisiones y empecemos a asociarlo también con una solución para la descarbonización». Reynés resaltó la contribución del sector a la autonomía energética, la seguridad de suministro y la asequibilidad, así como en la necesidad de seguir impulsando la inversión y dotar al sistema de marcos regulatorios estables y atractivos que permitan desplegar nuevas capacidades e infraestructuras.

El consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo, consagró su intervención en la Reunión Anual al análisis del valor estratégico del sistema gasista español en un contexto internacional como el actual, dominado por la incertidumbre geopolítica, la volatilidad de los mercados energéticos y la necesidad de reforzar la seguridad de suministro en Europa. La fiabilidad y resiliencia constituyen -enfatizó Gonzalo- características estructurales del sistema gasista, tal y como ha quedado ante todo tipo de disrupciones y en condiciones operativas extraordinariamente complejas. Asimismo reclamó visión a largo plazo y conceder prioridad al mantenimiento y operación de las infraestructuras del sistema. «La resiliencia -recordó- se construye día a día, con anticipación». En ese sentido, destacó la importancia que reviste una regulación sólida para preservar las fortalezas de nuestro sistema en el camino hacia la descarbonización. Gonzalo insistió en la necesidad de aprovechar las extraordinarias oportunidades que ofrecen tanto el hidrógeno renovable, que calificó como «el gran escudo energético de Europa», como el biometano: «El resultado de la suma del sistema gasista y los gases renovables es la resiliencia de las infraestructuras».

'Infraestructuras y gases renovables: acelerar la transición como palanca de competitividad' fue el título de la intervención de Olvido Moraleda, presidenta de bp España. En ella recordó que «Europa ha aprendido, en ocasiones de forma dolorosa, que la energía es un pilar de la seguridad económica y su soberanía industrial». En un contexto geopolítico y económico tan complejo como el actual, la presidenta de bp abogó por una transición «basada en el pragmatismo y la neutralidad tecnológica», que no pierda de vista la competitividad industrial: «El reto -añadió- es avanzar en la descarbonización sin dejar atrás la industrialización». Moraleda apuntó a los gases renovables como vectores energéticos indispensables para avanzar en la consecución de los objetivos climáticos y blindar la resiliencia y seguridad del sistema. En su opinión, priorizar la creación y mantenimiento de las infraestructuras del sistema gasista e incentivar la inversión constituyen algunos de los desafíos más inmediatos del sector, para el que reclamó marcos regulatorios que permitan avanzar con rapidez y estabilidad.

El futuro de las infraestructuras del gas en Europa fue abordado por la intervención de Ilaria Conti, coordinadora de Estrategia y Desarrollo de la Florence School of Regulation y presidenta del grupo de expertos sobre gas de UNECE: «¿Cuál el el futuro del gas en un escenario de descarbonización? Transformarse él mismo: los gases renovables ofrecen enormes posibilidades, pero no podrán desplegarse sin un marco de apoyo regulatorio adecuado que reconozca la importancia de las infraestructuras para vehicular estos nuevos vectores energéticos. Las infraestructuras es donde las políticas eneregéticas se encuentran con la realidad».

‘Los gases renovables, una oportunidad para la sostenibilidad, la seguridad y la competitividad de España’ fue el título de la primera de las dos mesas redondas de la Reunión Anual. Moderados por la secretaria general de Sedigas, Naiara Ortiz de Mendíbil, Agustín Miranda, director gerente de ASAJA; Vanessa Abad, presidenta del Clúster Bioenergía Catalunya; Pedro Marín, presidente del Clúster Empresarial Andaluz del Biometano; Juan Villar, consejero delegado de Nortegas, y Fidel López Soria, consejero delegado de Redexis, abordaron no solo el despliegue de los gases renovables para la descarbonización y la autonomía estratégica, sino también los desafíos a los que se enfrenta un sector en plena expansión.

La segunda mesa redonda dedicada al análisis del actual contexto energético y geoeconómico, dominado, en gran medida, por las consecuencias de los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, contó con la participación de Diego Rodríguez, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid; Judith Arnal, investigadora principal del Real Instituto Elcano; Ester Moya, directora de Relaciones Institucionales y Coordinación Regulatoria de Repsol, y Juan Moscoso del Prado, Senior Fellow en EsadeGeo. Ellos, moderados por el periodista de La Vanguardia Iñaki de las Heras, fueron los encargados de desentañar las claves que explican la actual volatilidad de los mercados y la importancia que ha cobrado la seguridad de suministro en las políticas energéticas de los Estados.

La presidenta de la CNMC, Cani Fernández, fue la encargada de clausurar junto al presidente de Sedigas la Reunión Anual.  Fernandez puso de relieve el valor estratégico del sistema gasista español en un contexto internacional marcado por la incertidumbre energética, la volatilidad geopolítica y los desafíos asociados a la competitividad y la seguridad de suministro. Asimismo afirmó que el sistema español constituye una infraestructura «altamente desarrollada, eficiente y robusta», situándose entre los más avanzados a nivel internacional y desempeñando un papel esencial en la resiliencia energética de España y Europa. Fueron tres las fortalezas del sistema que destacó: la elevada capacidad de regasificación, almacenamiento y reexportación de GNL; la diversificación de orígenes de los aprovisionamientos, y la flexibilidad y capacidad de interconexión con Europa.

La presidenta de la CNMC sostuvo que las infraestructuras gasistas son algo más que activos físicos, al constituir elementos que sostienen la resiliencia del sistema energético, la competitividad económica y la autonomía estratégica, especialmente en entornos cada vez más complejos y exigentes. Ellas son, concluyó, las que facilitarán la integración de los gases renovables, vectores al servicio de la descarbonización.