La nueva edición del informe trimestral del mercado del gas de la Agencia Internacional de la Energía (Gas Market Report, Q2-2026) ofrece una revisión exhaustiva de los efectos de la guerra en Oriente Medio sobre los mercados internacionales de gas.
La interrupción del transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz desde comienzos de marzo ha generado una incertidumbre sin precedentes, retirando del mercado cerca del 20% del suministro mundial de GNL y desencadenando fuertes subidas de precios en las principales regiones importadoras. Durante un periodo de gran volatilidad en marzo, los precios del gas natural en Asia y Europa alcanzaron sus niveles más altos desde enero de 2023, lo que contribuyó a una contracción de la demanda en los principales mercados importadores de GNL.
El informe apunta que la crisis ha revertido la tendencia de reequilibrio del mercado observada en los meses previos, cuando el sólido crecimiento de la oferta de GNL —impulsado por nueva capacidad de licuefacción, especialmente en América del Norte— ayudó a moderar los precios. El comercio mundial de GNL aumentó un 12% interanual entre octubre y febrero, mientras que los precios de referencia en Europa y Asia descendieron alrededor de un 25% en ese mismo periodo de cinco meses.
Las condiciones del mercado cambiaron bruscamente en marzo cuando el conflicto en Oriente Medio derivó en el cierre de facto del estrecho de Ormuz para los cargamentos de GNL. La producción mundial de GNL disminuyó un 8% interanual, con una fuerte caída de las exportaciones de Catar y los Emiratos Árabes Unidos, solo parcialmente compensada por un mayor nivel de producción en otras regiones. A medida que las perturbaciones se extendieron por las cadenas de suministro globales, también se redujeron las entregas de GNL, con una caída más acusada en abril.
La demanda de gas natural se ha debilitado en los principales mercados importadores en respuesta a los mayores precios, a unas condiciones meteorológicas más suaves y a medidas políticas orientadas a reducir el consumo de gas. En Europa, la demanda descendió alrededor de un 4% interanual en marzo, impulsada en gran medida por una mayor generación eléctrica a partir de fuentes renovables. Varios países asiáticos están aplicando medidas de sustitución de combustibles y de gestión de la demanda para limitar el uso de gas en medio de la crisis de suministro.
Más allá de la perturbación inmediata, la Agencia Internacional de la Energía prevé que la crisis tenga implicaciones a medio plazo. Los daños en las infraestructuras de licuefacción de GNL en Catar reducirán el crecimiento previsto de la oferta y retrasarán al menos dos años el impacto de la prevista expansión mundial del GNL. El efecto combinado de las pérdidas de suministro a corto plazo y el menor crecimiento de la capacidad podría traducirse en una pérdida acumulada de alrededor de 120.000 millones de metros cúbicos de suministro de GNL entre 2026 y 2030. Aunque se prevé que nuevos proyectos de licuefacción en otras regiones compensen estas pérdidas con el tiempo, su impacto prolongará la tensión en los mercados durante 2026 y 2027.
El informe concluye subrayando la importancia de reforzar la seguridad del suministro mundial de gas mediante una inversión adecuada y continuada a lo largo de toda la cadena de valor del GNL, así como mediante una mayor cooperación internacional entre productores y consumidores. También destaca las ventajas que ofrece para los países importadores disponer de una cartera diversificada de contratos a largo plazo, como forma de mitigar la volatilidad de los precios en periodos de perturbación.