La red de distribución de gas constituye una infraestructura crítica para la seguridad energética, la competitividad industrial y la transición energética. Esta es una de las conclusiones del informe ‘El rol de la red de distribución de gas en el sistema energético español’, realizado por Deloitte y publicado por Fundación Naturgy. El estudio identifica cuatro atributos estratégicos de estas infraestructuras: capilaridad, resiliencia, capacidad de integración del biometano y digitalización.
Estas características son, precisamente, las que permiten a las infraestructuras reponder a la acusada variabilidad estacional de la demanda. Tal y como recoge el informe, el consumo térmico de los hogares españoles llega a registrar un valor máximo en invierno 17 veces superior al mínimo estival. Para atender estas puntas de demanda es preciso un vector energético capaz de responder con flexibilidad y firmeza. Las redes de gas, dimensionadas para puntas y con almacenamiento intrínseco, garantizan este suministro fiable en episodios de frío intenso, cubriendo el confort de millones de ciudadanos.
Integrada por más de 96.000 km, la red de distribución cuenta con 8 milones de puntos de suministro, garantiza el abastecimiento directo a 20,4 millones de personas y ofrece un acceso potencial a otros 6,5 millones de consumidores. La extraordinaria capilaridad de la red permite cubrir las necesidades térmicas de grandes áreas urbanas e industriales, pero también de miles de municipios con climas fríos o actividad ganadera y agrícola, donde la demanda térmica es elevada y estable. El 85% de los municipios españoles presentan necesidades medias o altas de calefacción, lo que demuestra el valor estructural de la red para el bienestar de millones de hogares.
La resiliencia del sistema se confirma en la gestión de los picos de demanda: la punta diaria ha crecido un 7% en los últimos años, mientras que la demanda media se ha mantenido prácticamente estable. En el sector eléctrico, el gas ha reforzado su papel de respaldo ante situaciones de estrés, especialmente desde el apagón de abril de 2025, con un incremento superior al 50% en la generación para cubrir restricciones del sistema.
Estaciones de flujo inverso para el biometano
El informe concluye que el biometano será una de las vías más inmediatas y eficientes para reducir emisiones en los usos térmicos y en sectores industriales difíciles de electrificar. Su total compatibilidad con la infraestructura existente permite utilizar redes, calderas, equipos y contadores actuales sin necesidad de realizar modificaciones. España dispone de un elevado potencial para la producción de biometano asociado a residuos ganaderos, agrícolas y urbanos. Este recurso se distribuye por todo el territorio, y entre el 80% y el 90% de esta actividad se encuentra próxima a la red de distribución, lo que convierte a la red en la plataforma más eficiente para transportar este gas renovable.
Este despliegue requiere una red capaz de gestionar flujos bidireccionales a través de estaciones de flujo inverso, que permiten evacuar el biometano producido localmente hacia otras zonas con mayor demanda. Países como Francia ya cuentan con más de 30 unidades operativas de este tipo, mientras que en España, Naturgy ha desarrollado la primera instalación de flujo inverso en Capellades (Barcelona), que valida técnicamente este modelo. De este modo, la red de gas no solo preserva su valor como infraestructura crítica, sino que amplía las opciones de descarbonización disponibles para la ciudadanía, alineando seguridad, eficiencia y neutralidad tecnológica.
La digitalización: eje central de la red del futuro
El informe presenta la digitalización aparece en el informe como un habilitador esencial de la red de distribución del futuro. Su implementación permitirá gestionar un número creciente de puntos de inyección, asegurar la calidad del gas y optimizar la operación en tiempo real. El estudio destaca la necesidad de incorporar sensores avanzados, sistemas SCADA, cromatógrafos, telemetría, medidores inteligentes y gemelos digitales. Estas tecnologías permiten gestionar presiones y caudales, supervisar la calidad del gas, optimizar el line pack y garantizar una operación segura y eficiente en un entorno con generación distribuida.
El informe El rol de la red de distribución de gas en el sistema energetico español se encuentra disponible para su descarga en la página web de Fundación Naturgy.