La Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) ha publicado su informe de 2026 de seguimiento sobre la descarbonización del mercado de gas natural de la UE, en una coyuntura marcada por la persistencia de las tensiones geopolíticas en los mercados energéticos globales y la necesidad de acelerar la transición energética.
El documento, articulado en torno a cuatro dilemas estratégicos y un trilemma global, examina los equilibrios entre sostenibilidad climática, seguridad de suministro y competitividad económica.
El informe concluye que el consumo europeo de gas se ha estabilizado en 340 bcm en 2025 —un 16% por debajo de la media del período 2017–2021— pero que este estancamiento, lejos de ser una señal positiva, refleja una ralentización estructural que pone en serio riesgo el cumplimiento de los objetivos del Fit-for-55 para 2030.
En materia de biometano, ACER advierte de una brecha significativa entre la ambición regulatoria y la realidad del mercado: frente al objetivo de 35 bcm anuales fijado por REPowerEU para 2030, la producción real en 2024 apenas alcanzó 4,3 bcm —el 12% de la meta—, concentrada principalmente en Alemania, Francia e Italia. La agencia subraya que las barreras regulatorias al comercio transfronterizo de certificados, la fragmentación de los marcos nacionales de apoyo y la movilización insuficiente de materias primas frenan el despegue de esta tecnología madura y asequible.
En lo relativo a la electricidad, el informe confirma que el gas natural sigue siendo determinante en la formación de precios mayoristas, aunque su influencia ha disminuido. En 2025, las plantas de ciclo combinado de gas (CCGT) estuvieron «en dinero» en el 40% de las horas, frente al 55% de 2020. ACER señala que los sistemas eléctricos con mayor penetración de renovables y nuclear registraron precios medios un 40% inferiores a los sistemas intensivos en combustibles fósiles, lo que refuerza la urgencia de acelerar el despliegue de soluciones de flexibilidad no fósiles: almacenamiento en baterías, respuesta de la demanda y expansión de la capacidad de interconexión transfronteriza.
Sobre la industria, ACER constata que el consumo industrial de gas se recuperó un 5% en 2024 respecto al año anterior, pero permanece un 17% por debajo de los niveles previos a la crisis energética. El informe advierte de que sectores intensivos en gas como la química, el acero y el vidrio —que concentran el 40% de la demanda industrial de gas— enfrentan un dilema de competitividad global agravado por la disparidad de precios del carbono entre la UE y terceros países, y apela al Mecanismo de Ajuste en Frontera de Carbono (CBAM) como instrumento necesario, aunque aún insuficiente para nivelar el campo de juego.
En cuanto al metano, el regulador reitera que el 85% de las emisiones de CH₄ atribuibles al gas consumido en la UE se originan fuera de sus fronteras, y que la implementación de la Regulación Europea de Metano enfrenta retrasos significativos: la mayoría de los Estados miembros aún no ha adoptado regímenes de sanciones, generando incertidumbre jurídica que desincentiva la mitigación.
Como conclusión estratégica, ACER rechaza la idea de una solución tecnológica única y aboga por un enfoque de cartera diversificada que combine electrificación, biometano, captura y almacenamiento de carbono (CCS) e hidrógeno, adaptado a las realidades específicas de cada sector. La agencia advierte de que ninguno de los grandes instrumentos de descarbonización supera claramente a los demás en el conjunto de criterios evaluados —emisiones evitadas, costes sistémicos e independencia energética—, lo que hace imprescindible la coordinación regulatoria entre sectores, vectores energéticos e instrumentos de política.
Puedes consultar el informe completo aquí.