El sistema gasista español refuerza su papel como garantía de suministro
El ejercicio 2025 ha confirmado el papel estructural del gas natural y de sus infraestructuras en la seguridad energética de España y Europa. El sistema gasista español volvió a operar con total normalidad, con una disponibilidad técnica del 100% durante todas las horas del año y garantizando el suministro a todos los consumidores.España afrontó este escenario con una posición privilegiada gracias a su red de transporte y distribución, cercana a los 100.000 kilómetros, y a la mayor capacidad de recepción, almacenamiento y vaporización de GNL de Europa. Esta configuración permitió reforzar su papel como puerta de entrada de gas natural licuado al continente y como infraestructura clave para la diversificación energética europea.
Uno de los episodios más relevantes del año fue el ‘cero eléctrico’ del 28 de abril de 2025. Durante esta situación crítica, el sistema gasista mantuvo el suministro y garantizó el abastecimiento a los ciclos combinados, que resultaron esenciales para la recuperación progresiva del sistema eléctrico.
La demanda total de gas natural transportado creció un 7,4% respecto a 2024, impulsada por el aumento de la demanda para generación eléctrica (+33,4%) y por el incremento de las exportaciones (+17,3%). España envió 40,5 TWh de gas natural al resto de Europa, tanto a través de interconexiones como mediante recargas de buques de GNL.
En el ámbito europeo, 2025 estuvo marcado por la aprobación del 19.º paquete de sanciones y por el acuerdo entre el Consejo de la UE, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea para la desconexión progresiva de las importaciones de gas ruso, tanto GNL como por gasoducto.
España dispone de la mayor capacidad de recepción, almacenamiento y vaporización de GNL de Europa.
En este escenario, el sistema gasista español desempeñó un papel decisivo como respaldo del sistema energético. A diferencia del sistema eléctrico, el suministro de gas se mantuvo operativo en todo momento, garantizando el abastecimiento continuo a todos los consumidores y, especialmente, a las centrales de ciclo combinado.
Estas centrales fueron clave para la recuperación progresiva del sistema eléctrico, al proporcionar una fuente de generación firme, gestionable y disponible de manera inmediata. Gracias a esta capacidad, el gas natural permitió restablecer el equilibrio del sistema eléctrico de forma gradual, evitando una prolongación del incidente y reduciendo su impacto sobre la ciudadanía y la actividad económica.
El episodio evidenció la importancia de contar con un sistema energético diversificado y resiliente, en el que el gas natural actúe como vector de respaldo frente a situaciones de estrés. La capacidad del sistema gasista para operar con normalidad durante el incidente, junto con su flexibilidad y rapidez de respuesta, confirmó su papel como infraestructura crítica para la seguridad energética.
Además, este evento puso de manifiesto la creciente interdependencia entre los sistemas eléctrico y gasista, así como la necesidad de mantener y reforzar infraestructuras capaces de garantizar el suministro en contextos de alta incertidumbre, ya sea por factores técnicos, climáticos o geopolíticos.