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Con la llegada del verano, la demanda de electricidad vuelve a dispararse al ritmo de los aires acondicionados y las olas de calor. Un patrón tan recurrente como previsible que, sin embargo, evidencia una realidad que a menudo se da por sentada: sin infraestructuras resilientes y tecnologías de respaldo como los ciclos combinados, el sistema eléctrico no podría soportar los picos de demanda ni garantizar la continuidad del suministro.
Esta situación, lejos de ser excepcional, se ha vuelto habitual. Y obliga a recordar una verdad incuestionable: la transición energética no es solo electrificación. Es, sobre todo, la capacidad de asegurar que la energía llegue a hogares, empresas e industrias con seguridad, flexibilidad y estabilidad, incluso en condiciones extremas. ... [Leer más] |
Naiara Ortiz de Mendíbil Romo Secretaria General de Sedigas
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