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En un contexto global marcado por fuertes tensiones geopolíticas y la aceleración de la transición energética, la seguridad energética emerge como una prioridad estratégica esencial para los gobiernos, empresas y la sociedad en su conjunto. La reciente cumbre sobre el Futuro de la Seguridad Energética, organizada en Londres por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) junto con el Gobierno británico, destacó con claridad la importancia crítica de diversificar las fuentes energéticas, garantizar estabilidad en los suministros y fomentar una cooperación internacional efectiva para afrontar desafíos energéticos y climáticos de magnitud global.
En este marco, el sistema gasista español ha consolidado en los últimos años su papel como un activo clave para garantizar la seguridad energética tanto a nivel nacional como europeo. España ha logrado cubrir la totalidad de su demanda energética sin registrar incidencias, apoyándose en una infraestructura robusta y una estrategia eficaz de diversificación, que ha contemplado más de una docena de fuentes diferentes de suministro internacional de gas natural.
El evento extraordinario de esta semana, el apagón eléctrico que afectó a toda la península Ibérica y generó una comprensible alarma, evidencia más que nunca la necesidad de contar con sistemas energéticos complementarios, resilientes y diversificados. Desde Sedigas, subrayamos el valor estratégico de las infraestructuras gasistas y, en particular, el papel fundamental que desempeñan los ciclos combinados que utilizan gas natural, capaces de aportar flexibilidad y respaldo inmediato al sistema eléctrico. Su disponibilidad resulta clave para garantizar la continuidad del suministro ante situaciones de tensión, contribuyendo a la estabilidad y fiabilidad del conjunto del sistema energético.
La fortaleza y resiliencia del sistema gasista español también se reflejan en su notable capacidad de adaptación a los nuevos gases renovables, como el hidrógeno verde y, particularmente, el biometano. Esta ventaja tecnológica posiciona a España como uno de los líderes potenciales en Europa en la producción, distribución y uso de estos nuevos gases, fundamentales para alcanzar una transición energética efectiva y segura.
En particular, el biometano representa una solución estratégica clave para la transición energética, ofreciendo numerosos beneficios medioambientales, sociales y económicos. Su producción a partir de residuos orgánicos favorece la economía circular, reduce la emisión de gases de efecto invernadero y promueve el desarrollo rural mediante la creación de empleo y el fomento de economías locales sostenibles.
Dentro de este contexto destacan iniciativas emblemáticas como el proyecto H2Med, que aspira a conectar estratégicamente la capacidad de producción de hidrógeno verde de España y Portugal con el resto de Europa. A esta iniciativa se suma el desarrollo de una futura red troncal específica para el transporte de ese hidrógeno renovable, que será crucial para vincular de forma eficiente los denominados ‘valles de hidrógeno’, centros regionales que conectarán la oferta de hidrógeno con la demanda industrial.
Estos desarrollos estratégicos están alineados plenamente con las prioridades europeas marcadas por REPowerEU, iniciativa concebida para reforzar la independencia energética del continente. Asimismo, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) español también contempla explícitamente objetivos y coloca a la seguridad energética también en el centro de su estrategia.
La cumbre de Londres puso de relieve, además, cómo las infraestructuras energéticas no son solo un recurso técnico, sino un elemento fundamental para dar respuesta eficaz al trilema energético que enfrenta la sociedad contemporánea: sostenibilidad ambiental, competitividad económica y seguridad en el suministro energético. En este sentido, España cuenta con ventajas significativas debido a su infraestructura gasista avanzada y flexible, que permite incorporar progresivamente los gases renovables para facilitar esta triple meta.
En definitiva, afrontar el reto de la seguridad energética actual exige adoptar una perspectiva integral que combine infraestructuras sólidas y adaptables, una amplia diversificación de fuentes energéticas y, por tanto, un compromiso claro y audaz con los gases renovables. España, gracias a su posición privilegiada y a su decidida apuesta por proyectos innovadores como el H2Med, la red troncal de hidrógeno y el fomento del biometano, se presenta como actor clave para liderar la transición energética europea, garantizando así un suministro energético seguro, competitivo y sostenible para el presente y para las futuras generaciones. |
Naiara Ortiz de Mendíbil Romo Secretaria General de Sedigas
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