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Este 2023 ha sido muy relevante para los gases renovables. Doce meses en los que, desde Sedigas, hemos abogado decididamente por su desarrollo haciendo especial énfasis en la necesidad de impulsar, entre otros, el biometano de una forma más ambiciosa. Una misión que, en el plano nacional, ha coincidido con todo el periodo de discusión y alegaciones relativo a la revisión del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para el periodo 2023-2030.
Como no podía ser de otra manera, Sedigas ha participado activamente en esta revisión aportando una serie de recomendaciones con las que seguimos insistiendo en la importancia de que el plan definitivo sea capaz de plasmar unos objetivos climáticos y energéticos alineados con la capacidad real de producción del país y con la ambición europea, plasmada en las iniciativas “Fit For 55” y “REPowerEU”.
Sin embargo, respecto del biometano, percibimos que la propuesta que sale de esa revisión nace con una falta de ambición preocupante, que ni reflejan el potencial estimado para España, ni están en consonancia con el espíritu de las medidas fijadas por Europa.
Más aún al recordar que, si la estrategia REPowerEU establecía un objetivo para el biometano en 2030 de hasta 35.000 millones de metros cúbicos (equivalentes a un 8,5%-10,0% de la demanda de gas natural europea) en su horizonte 2030, la Comisión destacaba en su informe de primavera sobre nuestro país el enorme potencial que atesoramos, con una capacidad de producción estimada de en aproximadamente 4.100 millones de metros cúbicos al año en 2030 (47,7 TWh), lo que permitiría sustituir hasta el 13% de nuestro consumo actual de gas natural. Cifra que, por cierto, se queda corta si atendemos al potencial cifrado por el ‘Estudio de la capacidad de producción de biometano en España’ elaborado este mismo 2023 por Sedigas en colaboración con PwC y Biovic, que traduce el potencial en una capacidad de generación estimada de 163 TWh, equivalentes al 45% de la demanda anual de gas natural.
Seguimos considerando, en definitiva, que el PNIEC debe dar ese necesario impulso al biometano hasta un mínimo alineado con los objetivos señalados por Bruselas, y por eso abogamos por elevar la ambición actual (20 TWh de biogás) fijando un objetivo mínimo vinculante de 35 TWh de biometano (y hasta los 47 TWh) en la mezcla de gases para 2030.
Mientras, vamos a seguir trabajando como asociación por encontrar nuevas vías para aprovechar todo el potencial de producción de los gases renovables y contribuir al establecimiento de un marco regulatorio cierto, estable, que promueva la neutralidad tecnológica y que establezca metas más ambiciosas.
Porque estamos convencidos de que España tiene la oportunidad de convertirse en el futuro en un auténtico hub gasista renovable; pero alcanzar esa meta requiere de ese marco regulatorio cierto, estable y ambicioso que atraiga y movilice las inversiones necesarias de la iniciativa privada, para poder disfrutar de los frutos medioambientales, sociales y económicos de la apuesta por una energía autóctona, eficiente y sostenible para todos.
Sobre el terreno, actualmente solo existen nueve plantas de biometano en España, cuando nuestro país reúne las características para albergar más de 2.300 instalaciones que podrían movilizar una inversión próxima a los 40.500 millones de euros (un 3,6% del PIB). Esto se traduciría -realizando cálculos conservadores- en la creación de unos 62.000 empleos directos e indirectos en la operación y mantenimiento de estas, a los que aún habría que sumar los derivados de la construcción de las instalaciones y de los inducidos en los sectores primarios, agricultura y ganadería.
Lo cierto es que, al escaso conocimiento y apoyo fehaciente por parte de la Administración al desarrollo y despliegue del potencial del biometano y su inyección en la infraestructura gasista existente, tenemos que sumar una serie de barreras, tanto regulatorias como administrativas, económicas y fiscales que claramente guardan relación directa con el escaso número de proyectos actualmente operativos. Pero la buena noticia es que esa falta de un mayor apoyo regulatorio no ha impedido que España cuente ya con más de 250 proyectos en diferentes etapas de desarrollo, lo que quiere decir que el sector es consciente del potencial, y así lo atestiguan los múltiples proyectos anunciados en estos últimos meses.
En este sentido, desde Sedigas celebramos todas las iniciativas que suponen pasar de la teoría a la práctica, pues evidencian cómo los inversores han tomado conciencia del enorme atractivo que supone el biometano y se empieza a materializar parte de su potencial mediante apuestas reales de inversión.
Y, como ha hecho siempre esta asociación, Sedigas mantendrá en 2024 su firme compromiso con la divulgación y el fomento de todas las iniciativas que apuestan por materializar la gran oportunidad energética, económica y social que representa para nuestro país.
Aprovechamos la oportunidad de esta última newsletter del año para desearos unas felices fiestas y un venturoso 2024. |
Naiara Ortiz de Mendíbil Romo Secretaria General de Sedigas
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