La relevancia de los gases renovables -y en concreto del biometano- como catalizadores hacia un modelo energético más sostenible se puso nítidamente de manifiesto con la comunicación de la Comisión Europea para acelerar la desconexión del gas de Rusia conocida como REPowerEU. Iniciativa que amplía hasta los 35.000 millones de metros cúbicos anuales el objetivo comunitario de producción de biometano en 2030. También establece un objetivo de 10 millones de toneladas de producción nacional de hidrógeno renovable y de otros 10 millones de toneladas de importaciones.
La Ley de Cambio Climático y Transición Energética aprobada en mayo de 2021 promueve estas energías con disposiciones que fomentan su desarrollo.
España cuenta con una posición privilegiada, gracias a su ubicación geográfica y su consolidada red de infraestructuras y conexiones internacionales, para convertirse en un país referente para la producción y exportación de energías renovables no eléctricas (biometano e hidrógeno renovable), vectores energéticos indispensables que contribuyen al desarrollo de una economía circular y al proceso de transición energética, ya que permiten avanzar hacia una economía neutra en carbono.
El biogás obtenido a partir de residuos constituye una fuente de suministro energético renovable, local y almacenable, con impacto positivo sobre el empleo y la economía rural. Tras un proceso de limpieza y separación del CO2, el biogás se convierte en biometano, un gas totalmente renovable, de calidad equivalente al gas natural y
apto para ser transportado por la infraestructura existente y también utilizado en las instalaciones y por los equipos de los consumidores finales, tanto industrias como los hogares.
El hidrógeno renovable, que se obtiene principalmente de energía eléctrica renovable, es un vector energético de futuro y una solución fundamental para el almacenamiento energético de origen renovable. Además, cuenta con múltiples aplicaciones al poder usarse en todos los sectores energéticos (industria, movilidad, doméstico-comercial y generación eléctrica).
El documento recogía un incremento del objetivo de potencia de generación de hidrógeno renovable establecido en la Hoja de Ruta del Hidrógeno, de 4 GW de electrolizadores a 12 GW (11 GW, en el borrador de trabajo previo).
Por lo que respecta al biometano, el PNIEC establece una meta de 20 TWh/año de biogás, que el sector valoró como limitada y poco ambiciosa al no estar alineada con el potencial de producción identificado, ni con el apetito inversor existente.
Sedigas presentó en 2023 un detallado estudio sobre el potencial de producción de biometano atendiendo a todas las fuentes y recursos aprovechables. Los resultados obtenidos sugieren un potencial total accesible de 163 TWh/año, en línea con los de otros estudios realizados a nivel nacional y europeo, lo que permitiría cubrir alrededor del 50% de la demanda nacional actual de gas natural.
Su aprovechamiento supondría la puesta en marcha de 2.326 plantas especializadas, que movilizarían una inversión de casi 40.500 millones de euros, el equivalente al 3,6% del PIB, y generarían cerca de 62.000 empleos, entre directos e indirectos, asociados a su operación y mantenimiento.
El objetivo señalado tampoco contribuiría a lograr los objetivos europeos. REPowerEU establece un objetivo para toda la UE de 35.000 millones de metros cúbicos de gas (~ 10% de la demanda de gas natural europea). La Comisión Europea señalaba en un informe de análisis económico para España que teníamos el potencial para producir hasta 4.100 millones de metros cúbicos al año en 2030, lo que permitiría sustituir hasta 47 TWh anuales de nuestro consumo actual de gas natural.
Además, la Ley de la Industria Neta Cero (Net Zero Industry Act) de la Unión Europea reconoce al biogás / biometano como tecnología esencial para alcanzar la neutralidad de carbono en Europa y su potencial para mejorar la seguridad energética en el continente.
Para el sector representado por Sedigas, los objetivos establecidos para el biometano no reflejarían la oportunidad que representa para el país en términos de mejora de la autonomía energética, la reducción de emisiones y de nuevas oportunidades de empleo y desarrollo industrial.
El biometano es una tecnología madura, probada y segura que nos ofrece una solución para la problemática de la gestión de los residuos y además puede integrarse de manera directa y eficiente en las infraestructuras de transporte y distribución de gas existentes.
En los doce meses de 2024, el volumen inyectado de biometano a la red gasista se incrementó un 30% hasta alcanzar la cifra de 316 GWh (178 GWh en transporte y 138 GWh en distribución).
Según datos de la CNMC, durante 2024 se presentaron 266 solicitudes de conexión de plantas de biometano, que dieron lugar a la firma de 81 contratos de conexión a finales de 2024.